La coartada de la casa

Antonio Portillo



 

La casa había ensayado otra infancia
para cuando yo volviera.

Había puesto una pátina de cera y de milagro
sobre el pino del comedor:
la mesa jura que alcanzaba el pan,
que jamás faltó un plato hondo para nadie,
que los inviernos cabían enteros
en la hondura tibia de una sopera.

La puerta del pasillo se abre dócil,
suavizada por un aceite cómplice y reciente;
niega el cerrojo, niega la llave girada dos veces,
niega haber sido un muro de nogal
entre la cólera de los mayores
y el temblor de mis rodillas.

En el fondo del vestíbulo,
el espejo ofrece una réplica impecable:
guarda en su azogue al hijo que no fui,
un muchacho de mejillas intactas
que jamás se mordió los labios en la sombra,
que nunca conoció el salitre
ni aprendió a respirar sin hacer ruido.

Sobre la cómoda, una fotografía
junta nuestros hombros bajo el mismo verano.
El marco termina
antes de la puerta abierta de madrugada.

Pero en el ángulo ciego de la cocina,
a medio camino entre el grifo y la penumbra,
duerme la baldosa rota.

No la cambiaron.

Sigue allí, partida en dos por el impacto
de aquel vaso arrojado a medianoche.

Guarda la grieta exacta,
el diente afilado de arcilla
y una veta oscura en la juntura
que aún atraviesa el blanco de la lejía.

Bajo la suela de mi zapato
cruje apenas.

Toda la casa
pierde su coartada.

Antonio Portillo Spínola ©

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 1 de septiembre de 2026 a las 05:45
  • Comentario del autor sobre el poema: Este poema habla de cómo una familia puede reconstruir el pasado hasta convertirlo en una versión soportable, aunque sea falsa. Al regresar a la casa de la infancia, encuentro que sus objetos parecen haber sido preparados para negar lo vivido: la mesa inventa abundancia, la puerta oculta el miedo, el espejo me devuelve al niño que nunca pude ser y la fotografía deja fuera aquello que no conviene recordar. Sin embargo, la baldosa rota conserva lo que nadie consiguió borrar. Su grieta y esa veta oscura son la memoria material de lo sucedido. Basta su crujido para desmentir a toda la casa. El poema enfrenta dos memorias: la memoria familiar, que selecciona, embellece y absuelve; y la memoria de la herida, que puede permanecer enterrada durante años, pero no acepta ser falsificada.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 26
  • Usuarios favoritos de este poema: JordiCris ✍️, Gabriel Aranda, Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Erre Cost, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora
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Comentarios2

  • JordiCris ✍️

    A eso se le llama "poética de la memoria" los recuerdos, en esta caso, un trauma de la niñez pasada que se recupera con la imagen de la nueva supuesta casa (el hogar nuevo) pero que, una baldosa rota retrae a los tiempos del miedo y la violencia de aquél vaso lanzado que la rompió. (la casa vieja) La lucha que además llenas de mucha simbología como: «pátina de cera», «milagro», «aceite» o la «lejía» que no consiguen borrar no embellecer la vieja grieta. Lo mejor, es que lo haces de manera aséptica, como sanadora dejando que sin una explicación directa nil sentimentalismo sean los objetos quienes se declaren.

    • Antonio Portillo

      Gracias, Jordi. Me interesaba esa contradicción: volver a una casa donde todo parece en orden y encontrar una grieta que desmiente esa calma. La baldosa conserva lo que nadie cuenta; basta mirarla para que aquella infancia deje de parecer otra. Dejar hablar a los objetos fue también una manera de acercarme a lo doloroso sin tener que explicarlo todo.
      Por cierto, he publicado mi libro El que permanece, que reúne 79 poemas. Si te apetece conocer más de mi obra, puedes visitar elquepermanece.es, donde encontrarás también el enlace para conseguirlo. Un abrazo.

    • Gabriel Aranda

      Versos sentidos y expresados con la ayuda de la verdadera INSPIRACIÓN.
      Gracias por tan bello POEMA...POETA.

      • Antonio Portillo

        Gracias, Gabriel, por acompañar estos versos. A veces una pequeña grieta trae a la memoria lo que parecía olvidado.
        Si te apetece conocer más de mi obra, en elquepermanece.es encontrarás información sobre mi libro El que permanece y el enlace para conseguirlo. Un abrazo, poeta.

        • Gabriel Aranda

          Un abarzo POETA.



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