Lunares.
Se hicieron olas
mis suspiros.
Mis lunares
marcaban el sendero
que el temblor
iba recorriendo,
como si algo invisible
leyera en mí
lo que yo aún no sabía
nombrar.
Y en cada punto
de mi piel,
se abrió
un silencio distinto,
como una flor nocturna
bajo la luna.
El cuerpo
dejaba de ser cuerpo.
El pulso ascendió.
Lento.
Inevitable.
Como una marea
en alta mar
que ya no pregunta
si puede entrar.
No había prisa.
Solo una entrega
silenciosa,
donde todo
se acercaba sin tocarse
y, aun así…
ardía.
Y en ese borde exacto
del temblor,
donde el cuerpo
deja de resistir,
algo en mí
se abrió,
como si el aire
supiera mi nombre
sin pronunciarlo.
Y entonces…
todo se detuvo.
No el mundo.
Yo.
Quedé suspendida.
Y en la quietud,
mis lunares
volvieron a ser estrellas,
pequeñas luces
guardando en la piel
aquello
que la noche
no consiguió borrar.
© MAby de los Peña
31 Agosto 2026
-
Autor:
Alma 𖥞 Gitana iris Jade. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de agosto de 2026 a las 12:46
- CategorÃa: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. RegÃstrate aquà o si ya estás registrad@, logueate aquÃ.