Maby De los Peña

Mis Lunares

Lunares.

 

Se hicieron olas

mis suspiros.

 

Mis lunares

marcaban el sendero

que el temblor

iba recorriendo,

 

como si algo invisible

leyera en mí

lo que yo aún no sabía

nombrar.

 

Y en cada punto

de mi piel,

 

se abrió

un silencio distinto,

 

como una flor nocturna

bajo la luna.

 

El cuerpo

dejaba de ser cuerpo.

 

El pulso ascendió.

Lento.

 

Inevitable.

 

Como una marea

en alta mar

que ya no pregunta

si puede entrar.

 

No había prisa.

 

Solo una entrega

silenciosa,

 

donde todo

se acercaba sin tocarse

 

y, aun así…

ardía.

 

Y en ese borde exacto

del temblor,

 

donde el cuerpo

deja de resistir,

 

algo en mí

se abrió,

 

como si el aire

supiera mi nombre

sin pronunciarlo.

 

Y entonces…

todo se detuvo.

 

No el mundo.

Yo.

 

Quedé suspendida.

 

Y en la quietud,

 

mis lunares

volvieron a ser estrellas,

 

pequeñas luces

guardando en la piel

aquello

que la noche

no consiguió borrar.

 

© MAby de los Peña 

31 Agosto 2026