Ahí entre la luz y el abismo oscuro,
el ser levanta un puente de presencia;
camina sobre el filo de la ausencia
y escucha al otro lado lo inseguro.
No es muro el horizonte: es arco puro
que une la sombra al reino de la esencia;
frontera donde habita la conciencia,
umbral que vuelve al hombre más maduro.
La nada no es vacío: es lejanía,
es la región que el ser apenas roza,
mientras su luz se inclina hacia el misterio.
Y el límite, que engendra noche y día,
no cierra el infinito: lo hace rosa;
convierte el existir en territorio.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de agosto de 2026 a las 08:23
- Comentario del autor sobre el poema: La clave triasiana está especialmente en «No es muro el horizonte: es arco puro / que une la sombra al reino de la esencia»: el límite no entendido únicamente como separación, sino como frontera habitable y mediadora, donde se encuentran el aparecer y aquello que permanece más allá de él. Es una imagen coherente con la idea de Trías de que el límite une y separa simultáneamente. El ser no está instalado cómodamente de un lado de la frontera; es él mismo fronterizo. Esa condición convierte la existencia en una especie de puente suspendido sobre la nada: no somos pura presencia ni pura ausencia, sino habitantes de esa línea temblorosa. Hago uso de la antítesis, paradoja y personificación el símbolo … la retórica.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: POESÍA FILOSÓFICA.

Offline)
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