JUSTO ALDÚ

EL SER Y LA NADA, EL LÍMITE

Ahí entre la luz y el abismo oscuro,
el ser levanta un puente de presencia;
camina sobre el filo de la ausencia
y escucha al otro lado lo inseguro.

No es muro el horizonte: es arco puro
que une la sombra al reino de la esencia;
frontera donde habita la conciencia,
umbral que vuelve al hombre más maduro.

La nada no es vacío: es lejanía,
es la región que el ser apenas roza,
mientras su luz se inclina hacia el misterio.

Y el límite, que engendra noche y día,
no cierra el infinito: lo hace rosa;
convierte el existir en territorio.

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