A wester motel de edward hope

Leoness

El tiempo ha colgado sus relojes de cisne

sobre el borde rígido de un rubio pensamiento.

 

El burdeos sangra en la geometría del aire,

mientras las maletas custodian dos verdades cerradas

que nunca aprendieron a decir adiós.

 

Verde pared, verde olvido,

verde el ojo de metal del Buick que espera afuera,

devorando el polvo de la aridez texana.

 

La luz no ilumina, corta el suelo como un hacha de cuarzo,

dividiendo la sombra de lo que fue,

de la parálisis dorada de lo que viene.

 

Un sillón rojo escucha el murmullo de las colinas disecadas.

 

El salvaje oeste cabe ahora en la cerradura de un motel,

embotellado en la sed del asfalto moderno.

 

Esa mujer es un faro de silencio al borde del colchón.

 

No camina, no habla, no llega,

solo aguarda que la ventana panorámica termine de tragar

el horizonte que jamás le perteneció.

Comentarios +

Comentarios2

  • Gabriel Aranda

    Un drama expresado con hermosas palabras.
    Gracias por tus VERSOS.

  • JordiCris ✍️

    ¡Fantástica! Vaya tributo a Hoppe con este poesía descriptiva de su oleo más famoso y, con la cromática imagen que nos describes, desde el rubio (intuyo al amarillento y ocres de su pintura) hasta la paleta cromática de tus metáforas: Burdeos (la sangre, intimidad y herida); Verde(habitación, olvido, artificialidad y, el Buick que me trae los recuerdos del coche de mi amigo-hermano Miguel Escapa en Miami cuando se sacaba la licencia de piloto); Rojo (el deseo, la alarma, y la presencia corporal) y el Dorado (como el oro e¡del tiempo pasado y el futuro congelados bajo una misma luz) Se nota que la obra y autor no te es algo desconocido. Mi aplauso a tu trabajo



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