A un velorio
La vi como una música dormida
de Beethoven velando su sonata
y me acerqué despacio, muy despacio
para no despertarla.
Las paredes rompían en silencio
un lejano rumor de jacaranda
tan hondo, pero tan hondo, que casi
parecía que nos sintiera el alma.
Sobre el negro ataúd
se dejaba entrever alguna dalia
prendida entre las manos de la muerta.
Alguien al fondo del salón fumaba.
Yo me quedé mirando hacia el vacío
y mi madre lloraba.
-
Autor:
Juez (
Offline) - Publicado: 28 de agosto de 2026 a las 13:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Offline)
Comentarios1
Más que un poema es un recuerdo. Y la persona en el ataúd era mi abuela.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.