Con gestos desamparados
en el umbral de una poesía rota
tropecé con la vida elaborando
causas perdidas.
Descubrí que retornar no basta,
que estamos condenados a vivir
por la cornisa de la razón.
Con silencios que se alargan
agotando las napas del cerebro
alimento el hambre
que no nace de mi boca.
Aprendí que no basta ir pronunciando
los hallazgos que muestra el corazón
o levantando un agónico “estoy vivo”.
Hay un desarraigo que nubla el alma,
memorias que están hundidas
en la profundidad de un simple verso
que se escapó en el plenilunio
de un recuerdo agreste.
-
Autor:
edgardo vilches (
Online) - Publicado: 27 de agosto de 2026 a las 09:04
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.