edgardo vilches

CREATIVIDAD SIN PRIMAVERAS

Con gestos desamparados

en el umbral de una poesía rota

tropecé con la vida elaborando

causas perdidas.

 

Descubrí que retornar no basta,

que estamos condenados a vivir

por la cornisa de la razón.

 

Con silencios que se alargan

agotando las napas del cerebro

alimento el hambre

que no nace de mi boca.

 

Aprendí que no basta ir pronunciando

los hallazgos que muestra el corazón

o levantando un agónico “estoy vivo”.

 

Hay un desarraigo que nubla el alma,

memorias que están hundidas

en la profundidad de un simple verso

que se escapó en el plenilunio

de un recuerdo agreste.