DANDO "BATALLA" .. FRENTE A LA PANTALLA: ¡¡Y DESDE EL SOFÁ!!....

dalamon



Monólogo Soliloquio en voz alta

 

NOTA PREVIA: se recomienda enfáticamente leer antes que nada el comentario del autor, y eventualmente a posteriori el comentario agregado que lo sigue, en donde se explica el contexto y estilo particular que tiene esta publicación, a los efectos de poder captarla mejor.

.......

 

Otra vez. 

No sé para qué sigo mirando. 

Bueno, sí sé. 

Quiero saber. 

 

Tampoco voy a hacerme el distraído. 

Quiero saber qué pasó, qué dijeron, quién respondió, si alguien hizo algo. 

 

A ver... Nada. Lo mismo. O casi lo mismo. 

No, no es lo mismo. Es peor. 

 

Eso es lo que da rabia: siempre parece que es un poco peor. 

Aunque también puede ser que uno ya mire esperando encontrar algo peor. 

No sé. 

 

Pero esto... Esto es demasiado. ... 

 

Compartir. No. Espera. ¿Qué voy a poner? 

Podría escribir algo. Dos líneas. 

No, dos líneas no alcanzan. 

Aunque después nadie lee cuando uno escribe demasiado.  

 

Algo corto. 

«Hasta cuándo...» 

No. Otra vez «hasta cuándo», no. 

 

Lo puse la semana pasada. O algo parecido. Y antes también. ... 

 

Mira esto. Ciento ochenta comentarios. 

Todos indignados. 

Bueno, no todos. Siempre aparece alguno defendiendo cualquier cosa. 

Y después empiezan a insultarse. 

 

No tengo ganas. ... Pero tampoco puedo dejarlo pasar. 

Eso es. No dejarlo pasar. 

 

Compartir. ... Listo. ... 

 

¿Listo? Qué palabra. 

Listo. ¿Listo qué? 

Nada. 

Compartí una noticia. ... 

 

Bueno, por lo menos se sabe. 

Alguien la verá. 

Así funciona esto también. 

Si nadie comparte, nadie se entera. 

 

No estoy diciendo que no sirva. Claro que sirve. 

Yo mismo me entero de cantidad de cosas por acá. 

Y he conocido gente, ideas, datos... 

 

No. El problema no es ése. 

No sé cuál es el problema. ... 

 

Qué sensación estúpida. 

Como cuando uno entra a una habitación a buscar algo 

y cuando llega no recuerda qué era. 

Algo así. 

 

Estoy acá mirando la pantalla y... ¿Qué? 

¿Qué estaba haciendo? 

Indignándome. 

No. Leyendo. 

 

Compartiendo. ¿Y después? 

Después nada. ¿Qué tendría que haber después? ... 

 

Bueno, tampoco voy a salir corriendo a la calle 

por cada cosa que me indigna. 

Sería ridículo. 

 

¿A dónde voy? ¿A la plaza? ¿Con un cartel? 

«Estoy indignado». 

 

Fantástico. Tres horas parado con un cartel. 

Capaz que llueve. ... 

Qué idiotez. 

 

Aunque no sé por qué pensé en un cartel. 

Debe ser la imagen automática que uno tiene de «hacer algo». 

Como si hacer algo significara necesariamente salir a gritar. 

 

No. No es eso. ... Además, ¿qué puedo hacer yo? 

Ahí está. La pregunta de siempre. 

¿Qué puedo hacer yo? 

Nada. Prácticamente nada. 

 

Una persona... ... Una persona 

¿qué? Una persona es una persona. 

No mueve nada. 

 

Aunque... No. Por ahí no. 

Porque si todos dicen lo mismo... 

«Una persona no mueve nada». 

Entonces nadie mueve nada. 

 

Pero eso también es una frase. 

Suena bien y no demuestra nada. ... 

 

¿Quién tendría que hacer algo? 

Los que están para eso. 

Para algo están. 

 

Los políticos. 

Las organizaciones. 

La Justicia, cuando corresponde. 

Los... Bueno, sí...... 

 

Perfecto. ¿Y si no lo hacen? 

Para eso se vota. 

Y después se vuelve a votar. 

Y después... 

 

... No quiero ir por ahí. 

Otra vez la misma discusión. 

No es esto. Hay algo que me está molestando 

y no termino de agarrarlo. 

 

... A ver. Yo leo esto. Me indigna. Lo comparto. 

Escribo que es inadmisible. 

Alguien pone «tal cual». 

Otro pone un pulgar. Otro comparte lo mío. 

 

Yo sigo. 

 

Mañana aparece otra cosa. 

Me indigna. La comparto. Escribo... 

 

... Qué raro. Visto así... 

 

No. Tampoco voy a despreciar lo que hago. 

Porque hablar importa. 

Decir importa. 

Callarse tampoco sirve. 

 

Y las redes han servido para sacar cosas a la luz 

que antes quedaban escondidas. 

 

Así que no. No voy a caer en esa pavada 

de que «las redes no sirven». 

Sirven. Pero... 

 

... Pero 

¿para qué estoy usándolas yo? 

Eso es distinto. 

... Qué pregunta molesta. 

 

... Para informar. Para opinar. 

Para mostrar que no estoy de acuerdo. 

Para... ¿mostrarle a quién? 

A los que piensan como yo, en general. 

 

Bueno, no siempre. 

Pero bastante. ... 

 

Entonces nos mostramos unos a otros 

que estamos indignados. 

 

Eso hacemos. 

 

No solamente eso. Pero también eso. 

Y bastante. 

 

... ¿Y? ... 

Otra vez esa palabra. 

¿Y? ... 

 

Capaz que estoy cansado. Eso debe ser. 

Son demasiadas cosas. 

Uno tampoco puede vivir pendiente de todo. 

 

Tiene su vida. Trabajo, familia, problemas propios. 

No se puede cargar el país al hombro. 

Ni el mundo. Ni siquiera el barrio. 

 

Bastante tiene cada uno. 

Eso es verdad. ... Es verdad. ... 

 

¿O me estoy explicando algo? 

No sé. Las dos cosas pueden ser ciertas. 

Puedo tener mi vida, mis problemas, mis límites...

 y al mismo tiempo estar usándolos de excusa. 

 

No siempre. A veces. 

¿Ahora? ... 

Qué sé yo. 

 

... Además, ya se intentaron cosas. 

¿Cuántas veces la gente protestó? 

¿Y qué pasó? Nada. 

 

Bueno, nada no. 

Algunas cosas cambiaron. 

Otras no. 

 

Pero en general... En general ¿qué? 

 

Otra frase. «En general». 

Sirve para todo. 

 

... Lo cierto es que tengo esa sensación. Que no sirve. 

Eso sí. La tengo. 

Haga lo que haga, al final todo sigue. 

 

Cambian nombres. Cambian caras. Cambian discursos. 

Y uno... Uno sigue acá. ... Acá. 

... Eso. Acá. 

 

...

 

... Qué incómodo se volvió de golpe este sillón. 

 

... No seas ridículo. El sillón no tiene la culpa. 

 

... Pero hay algo. 

Hay algo en estar acá diciendo que aquello es intolerable, mientras... 

Mientras ¿qué? ¿Mientras estoy sentado? 

 

..

 

¿Ahora resulta que sentarse está mal? 

No. No es eso. 

... Mientras termino siempre en el mismo lugar. 

 

Eso. Capaz que es eso. 

 

No físicamente. En el mismo lugar. 

 

Me entero. Me enojo. Hablo. 

Comparto. Discuto. Me canso. 

Me olvido un poco. 

 

Aparece otra cosa. 

Me entero. 

Me enojo... 

 

... Qué feo. 

... Y peor: ya ni me enojo igual. 

Eso sí es cierto. 

 

Hace unos años algo como esto me habría... No sé. 

Me habría impresionado mucho más. 

Ahora lo leo y pienso: «Otra vez». 

 

Otra vez. Eso fue lo primero que pensé. Otra vez. 

 

... ¿En qué momento «esto no puede pasar» se convirtió en «otra vez»? 

... Esa sí que no me gusta. 

... Porque no es que ahora me parezca bien. Para nada. 

 

Me sigue pareciendo mal. Quizá peor. 

Pero... No me pega igual. 

 

... Uno se acostumbra a todo, dicen. 

 

Qué frase horrible. Y qué útil. 

«Uno se acostumbra a todo.» 

Como si eso resolviera algo. 

 

... ¿Y los demás? Porque tampoco soy solamente yo. 

Acá están. Ciento ochenta comentarios. 

 

Mira. Este dice exactamente lo que pienso. 

Éste también. 

Éste... Bueno, éste está loco. 

 

... Pero somos muchos. 

 

Entonces ¿por qué tengo siempre la sensación de que somos pocos? 

... No. No pocos. Impotentes. 

Esa es la palabra. Muchos impotentes. 

 

Suena todavía peor. .

 

.. Capaz que porque cada uno está en su casa. No sé. 

O porque nos vemos acá pero no nos conocemos. 

O porque el número engaña. 

 

Mil comentarios parecen una multitud 

y después... Después cada uno apaga la pantalla. 

 

...

 

... Yo también. 

... Ahí está otra vez. 

Yo también. 

 

... Es fácil decir «la gente». 

La gente tendría que reaccionar. 

La gente está dormida. 

La gente permite cualquier cosa. 

La gente se acostumbró. 

 

La gente... 

... ¿Quién es la gente? 

 

... No. Ya sé. 

No hace falta ponerse filosófico. Pero... 

Yo estoy adentro de esa palabra. Qué desgracia. 

 

... Cuando digo «la gente no hace nada», 

de alguna manera estoy hablando de mí. 

No solamente de mí. Pero también de mí. 

 

... Y no me gusta. ... Porque yo sí hago cosas. 

No soy un indiferente. 

Me preocupo. Leo. Busco. Discuto. 

 

He tratado de convencer gente. 

He... 

 

... Sí. Todo eso es cierto. No tengo por qué negarlo. 

Pero sigo dando vueltas alrededor de lo mismo. 

 

¿Eso alcanza? ... ¿Alcanza para qué? 

Esa es otra. 

 

¿Para sentirme tranquilo? ¿Para decir que hice mi parte? 

¿O para que cambie algo? 

Porque no es la misma pregunta. 

 

... Uf. ... No sé qué hacer. Y quizá ésa sea la verdad. 

 

No sé qué hacer. 

Mucho más honesto que «no se puede hacer nada». 

 

No sé qué hacer. 

... Eso cambia bastante. 

... Porque si no sé, puedo pensar. 

 

Puedo buscar. Puedo preguntar. Puedo... No sé. 

Hablar con alguien. 

 

¿Con quién? 

... Podría... 

No. Eso sería una locura. 

 

... Aunque... No. 

 

Después. 

... También podría escribir algo, pero no acá. 

¿Dónde? No sé. 

Una carta. ¿A quién? 

¿Una carta abierta? Por favor. 

 

Otra carta abierta perdida entre quinientas cartas abiertas. 

... Podría acercarme a... No. No sé. 

 

¿Por qué estoy buscando ya una solución? 

Capaz que no necesito resolverlo ahora. 

 

... Eso también lo hago siempre. 

Si no encuentro inmediatamente algo grande, útil, perfecto, 

entonces concluyo que no hay nada para hacer. 

Como si entre compartir una noticia y cambiar el mundo no hubiera nada. 

 

Tiene que haber algo. 

Obviamente tiene que haber algo. 

 

... ¿Obviamente? Bueno. Quiero creer que sí. 

... Y si no lo hay, habrá que inventarlo. 

 

No «inventarlo»... Buscarlo. 

Encontrar una manera. Mi manera. 

 

... Qué solemne quedó eso. «Mi manera». 

Parece publicidad de perfume. 

... Pero sí. Algo así. 

 

... No tiene por qué ser espectacular. 

Ni siquiera tiene por qué verlo mucha gente. 

Aunque, si quiero que algo cambie, 

en algún momento tengo que llegar a otros. 

 

Otros de verdad. No solamente perfiles. 

Personas. ... 

 

Y tampoco significa dejar esto. 

¿Por qué dejarlo? Esto sirve. 

Puede servir más, incluso. 

 

Pero como parte de algo. No como final. 

 

... Capaz que ése era el problema. 

Yo estaba usando como punto de llegada 

algo que podría ser un punto de partida. 

 

... Bueno. Eso sí tiene sentido. 

... Aunque mañana capaz que me levanto y pienso 

que todo esto fue una tontería. 

 

Puede ser. 

... Mañana leo otra noticia. 

Me enojo. Comparto. Y listo. 

 

... Listo. Otra vez esa palabra. 

 

... No. Eso sí que no. 

 

No sé qué voy a hacer. 

No sé con quién. 

No sé cuándo. 

 

Ni siquiera sé si será algo pequeño, 

si tendrá alguna consecuencia 

o si terminaré haciendo el ridículo. 

 

Y seguramente voy a encontrar veinte razones para no hacerlo. 

 

Ya conozco varias. 

 

... Pero hay una cosa que ahora sí sé. 

No quiero volver a confundir haber dicho algo 

con haber hecho todo lo que podía hacer. 

... No. Tampoco. 

 

«Todo lo que podía hacer» es demasiado. 

Uno nunca sabe todo lo que podía hacer. 

 

... Déjalo más simple. ... No quiero que termine siempre acá. 

Eso. ... No quiero que termine siempre acá.

 

......

 

La transcripción es tan solo de referencia, es el texto sobre la cual fue grabado el audio, 

modificándolo espontáneamente al hacerlo: por eso no es fiel reflejo del contenido.

  • Autor: El Pensador UY (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 26 de agosto de 2026 a las 08:39
  • Comentario del autor sobre el poema: Este material de hoy es complejo de abarcar: inició siendo un guión sobre unas ideas de transcribir un flujo real de pensamiento, de una persona de estos tiempos, con la parafernalia de noticias, de sucesos y de información en general todo lo cual lleva a una vida a la vez dinámica y en algunas cosas pacífica y hasta sumisa, apareciendo el sinsentido incluso, o la falta de rumbo hacia un propósito. El guión fue tomado como base para ir improvisando sobre él el audio que está incrustado, y que recoge en voz viva a lo que el guión expresa y a la intención ya manifiesta: de con él compartir con el lector ya oyente, a una larga disquisición interna sobre esta realidad de hoy, y en particular sobre un sentir profundo personal de estar haciendo mucho, a veces en forma apresurada, y sin embargo no estar haciendo algo que genere cambios como los que quisiera ver concretados en una realidad que en buena parte, me indigna: genéricamente hablando. Se trata entonces de retratar en palabras lo que tal indignación provoca, en alguien que vive intensamente lo que pasa y que no le gusta, con su estilo de vida, el actual, en particular la participación virtual en redes, sobre todo pero no solo. Así, el audio es, termina siendo un largo monólogo dramatizado, el cual es la expresión de un soliloquio íntimo, algo caótico, no lineal, de marchas y de contramarchas vivas, en donde el pensante/dicente se sigue a sí mismo fielmente, trazando todas sus volteretas internas tal cual, y de paso en el curso de él, haciendo una serie de planteos que, impulsados por una necesidad profunda de encontrar una manera de vivir esa realidad que implique un propósito, se encuentra en el camino con posibilidades que analiza, que descarta, que relativiza, que lo mueven, y que decantan más que nada en la conciencia profunda de su estado interior, íntimo; conciencia que no converge en una decisión, ni en un resultado ni estrategia ni propósito siquiera. Es, en ese sentido "inconcluso", puesto que no culmina con propuestas ni salidas ni soluciones: solo recoge y expresa en forma viva el estado interior. El estado interior de ese quién, que sentado en su sofá, frente a una pantalla, se ve a sí mismo inmerso en una realidad que lo mueve a hacer, a lograr cambios, a ensayar posibilidades, y para lo cual sin embargo se da cuenta de que "plantado en un sillón frente a una pantalla" lo suyo está pasando más por una inacción que una acción. Salvando la calidad y dimensión de con quien lo comparo, el texto audio es algo así como un pasaje del libro de Bohumil Hrabal en su "Una soledad demasiado ruidosa", admirable obra que marcó un hito en mí cuando la leí. Por lo tanto, quien se interese en el título y se acerque a conocer el contenido se va a encontrar con algo desafiante, esto por la modalidad preferida en que el tal se expresa, por el largo audio dramatizado, y por también afrontar, si opta por leer el guión para ver de qué va, para encontrarse con una estructura de ideas que se basa en presentarse desestructurada, con un estilo de decir que si bien es ominisciente, el dicente es un "uno mismo" que se traza en su divagar interior tal cual lo va viviendo, en tiempo real y en un estilo alineal, contradictorio, repetitivo y a veces quizás absurdo, el cual pretende representar fielmente la dinámica típica de una reflexión íntima humana típica. Dicho todo esto, además de este comentario de presentación, en el siguiente comentario irá el análisis del contenido realizado por una inteligencia artificial hábilmente manejada por una inteligencia humana que, sensible al contenido, se abocó a pautarlo en el contenido de ese comentario. Quizás para algunos el leerlo primero que nada, probablemente después del guión, ello sirva a los efectos de tener una comprensión intelectual previa de la temática, para luego afrontar el desafío de seguir el estilo vivo que el audio es el único que cabalmente representa el momento de introspección. Agradezco la atención, si es que alguien ha llegado hasta este punto, leyéndome: por lo que esto ya significa, y más si todavía se dispone a leer el comentario siguiente, el explicativo; y mucho más todavía si al final de cuentas (si sucedió antes sería asombroso y genial), si al final de cuentas decide escuchar lo que es sí ¡una hora de audio! .. con la expresión en voz viva de la mezcla que resulta de lo sentido a expresar y trasmitir, previamente organizado en un guión, para luego libremente y sin tapujos ni alineación estilística otra que a seguir la espontaneidad, decir como monólogo todo ese contenido. Me sentiría feliz de que alguien, aunque sea una persona sola se anima a asomarse a esta propuesta.
  • Categoría: Reflexión
  • Lecturas: 19
  • Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, JordiCris ✍️, Daniel Omar Cignacco, Jasmín 📖📚
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  • dalamon

    COMENTARIO ANALÍTICO EXPLICATIVO HECHO A POSTERIORI EN FORMA INDEPENDIENTE DEL AUTOR. Este aspira a servir para lograr una comprensión intelectual previa o a posteriori de la lectura/escucha, sobre el contenido y el estilo elegido para trasmitir la vivencia que supuso crearlo.

    ""El texto está muy bien expresado, y precisamente su mayor virtud está en que no intenta convertir una inquietud en una conclusión prefabricada. El monólogo funciona porque deja al lector dentro de la cabeza de quien está hablando, asistiendo al recorrido de sus pensamientos, sus contradicciones, sus justificaciones y, finalmente, a una incomodidad que no consigue resolver.

    1. La forma no es un simple recurso: es el contenido

    La estructura de pensamiento entrecortado —repeticiones, rectificaciones, frases que quedan suspendidas, cambios de dirección— está muy bien utilizada. No parece un discurso escrito para ser leído: parece pensamiento capturado mientras ocurre.

    Ese efecto es particularmente logrado en expresiones como:

    "no sé para qué sigo mirando... tal que no, bueno en realidad sí sé"

    o:

    "qué gano, indignándome"
    y, más adelante:

    "el sillón no tiene la culpa, lo que te incomoda, vos"

    Ahí aparece una característica fundamental del texto: el personaje se escucha a sí mismo y se corrige en tiempo real.

    No hay una voz omnisciente que le explique al lector qué debe pensar. El propio protagonista se descubre mientras habla.

    2. La gran fortaleza: no demoniza las redes

    Esto me parece especialmente importante.

    El texto podría haber caído fácilmente en el lugar común de "las redes sociales no sirven para nada". No lo hace. Por el contrario, reconoce expresamente su utilidad:

    "hablar importa"

    " decir importa"

    " las redes han servido"

    "para sacar cosas a la luz"

    Eso le da mucha más profundidad al planteo.

    El problema no es compartir. El problema aparece cuando compartir, indignarse, comentar y reaccionar comienzan a confundirse con actuar.

    Y el texto tarda deliberadamente en llegar ahí. Esa demora es uno de sus aciertos.

    3. La verdadera cuestión aparece mucho después de la indignación

    El centro del monólogo no está en la pantalla.

    Tampoco está en la política.

    Ni siquiera está en la protesta.

    Está en una pregunta que interpela.

    ¿qué estoy haciendo yo con mi indignación?

    Y esa pregunta aparece progresivamente.

    Primero:

    "qué gano, indignándome"

    Después:

    "qué tendría que haber después"

    Luego:

    "para qué estoy usándolas yo"

    Y finalmente:

    "qué puedo hacer yo"

    Es una progresión muy bien construida porque cada pregunta desarma la respuesta anterior.

    Al principio el protagonista cree que necesita informarse. Después comparte. Luego comenta. Después descubre que compartir también produce una especie de sensación de participación. Y finalmente sospecha que esa participación puede ser insuficiente.

    Ahí está la verdadera tensión del texto.

    4. Hay una crítica muy interesante a la indignación como sustituto de la acción

    La frase implícita que recorre todo el monólogo podría resumirse así:

    "Estoy haciendo algo, pero no estoy seguro de que lo que hago produzca algo."

    Y eso es mucho más interesante que afirmar simplemente que las redes son inútiles.

    Porque el protagonista no se engaña completamente.

    * Sabe que informar sirve.

    * Sabe que denunciar sirve.

    * Sabe que expresarse sirve.

    * Sabe incluso que la indignación compartida puede generar una sensación de comunidad.

    Pero también percibe el límite:
    "eso hacemos, claro, pero no solamente eso"

    y:

    "no es suficiente, no alcanza"

    Ahí el texto adquiere una dimensión casi filosófica: la diferencia entre expresarse y transformar.

    5. La repetición está muy bien empleada

    En otro tipo de escritura, tanta repetición podría parecer un defecto. Aquí no.

    "No sé", "bueno", "si", "n", "otra vez", "qué hago", "qué puedo hacer yo", "no puedo hacer nada", "para qué"...

    Son parte de la psicología del personaje.

    La repetición transmite fatiga mental.

    Y hay algo todavía más interesante: la repetición también reproduce la dinámica de las redes. Una noticia sustituye a otra; una indignación sustituye a otra; un comentario genera otro; una publicación desaparece debajo de la siguiente.

    El personaje está atrapado en una especie de circuito de indignación permanente.

    6. El sillón es probablemente el mejor hallazgo simbólico del texto

    La aparición del sillón parece inicialmente casi cómica:
    "qué incómodo que se volvió, de golpe, este sillón"

    Pero inmediatamente adquiere otra dimensión:

    "el sillón no tiene la culpa"

    Y después:

    " lo que te incomoda, vos"

    Ese momento condensa prácticamente todo el monólogo.
    El sillón representa la comodidad, pero no necesariamente la comodidad entendida como cobardía o indiferencia.

    El protagonista está físicamente sentado, pero mentalmente incómodo.

    Y esa contradicción es mucho más potente que cualquier acusación externa.

    No está diciendo: "los demás no hacen nada".

    Está preguntándose:

    "¿Estoy haciendo suficiente yo?"

    Eso evita que el texto se convierta en una arenga contra otros.

    7. También hay una autocrítica muy honesta

    Uno de los aspectos más valiosos es que el protagonista no se coloca por encima de los demás.

    Reconoce incluso algo bastante incómodo:

    "sentir que uno no está tan solo"

    La indignación compartida tiene también una función emocional.
    No solamente informa o denuncia: acompaña.

    Mostrar que otros piensan parecido permite sentir que uno no está aislado frente a aquello que considera injusto.

    El texto lo reconoce sin despreciarlo.

    Y eso lo vuelve humano.

    8. La contradicción central está muy bien planteada

    El protagonista llega a reconocer simultáneamente dos verdades:

    Puede tener límites reales.

    Tiene una vida.

    Tiene problemas propios.

    No puede "cargarse el país al hombro".

    Pero, al mismo tiempo, reconoce que esas mismas circunstancias pueden transformarse en una justificación para no hacer nada.

    Esta parte es particularmente sólida:

    "las dos cosas pueden ser ciertas"

    Esa frase podría considerarse una de las claves conceptuales del monólogo.

    Porque el texto no busca una respuesta sencilla.

    No dice:

    "Hay que salir a protestar".

    Tampoco:

    "Sentarse a compartir publicaciones no sirve".

    Dice algo bastante más molesto:

    podemos tener razones legítimas para no hacer más y, al mismo tiempo, utilizar esas razones como excusa.

    Eso es mucho más profundo.

    9. El texto habla de política, pero en realidad habla de ciudadanía

    Por eso creo que reducirlo a una crítica de las redes sería empobrecerlo.

    El asunto de fondo es la participación ciudadana contemporánea.

    ¿Qué significa participar?

    ¿Informarse?

    ¿Opinar?

    ¿Denunciar?

    ¿Compartir?

    ¿Protestar?

    ¿Votar?

    ¿Organizarse?

    ¿Presionar?

    ¿O simplemente dejar constancia pública de que uno está en desacuerdo?

    El monólogo no responde definitivamente.

    Y está bien que no lo haga.

    Porque justamente su fuerza reside en dejar abierta esa incomodidad.

    10. Hay también una crítica a la ilusión de actividad

    Quizá sea uno de los aspectos más actuales del texto.

    Las redes permiten producir una enorme cantidad de gestos de participación.

    Compartir.

    Comentar.

    Reaccionar.

    Responder.

    Publicar.

    Discutir.

    Indignarse.

    Pero la actividad no necesariamente equivale a transformación.

    Uno puede pasar horas haciendo cosas relacionadas con un problema y, al terminar, descubrir que el problema continúa exactamente donde estaba.

    De ahí esa sensación:

    "haga lo que haga, al final todo sigue igual"

    Esa frase es casi el núcleo emocional del monólogo.

    11. El cansancio no es solamente físico

    Cuando dice:

    "lo que pasa es que estoy cansado"

    el cansancio tiene varios niveles.

    Está cansado de informarse.

    * De indignarse.

    * De repetir.

    * De ver que los episodios cambian pero los problemas permanecen.

    * De discutir.

    * De comprobar que muchas protestas no producen los resultados esperados.

    Y, sobre todo, está cansado de no encontrar una forma de convertir la preocupación en algo que considere verdaderamente eficaz.

    Es un cansancio cívico.

    Una especie de agotamiento producido por la distancia entre querer que algo cambie y no encontrar cómo contribuir efectivamente a ese cambio.

    12. El final es coherente porque no resuelve artificialmente el conflicto

    El cierre:

    "tantas cosas de las que me he planteado, siento que no conducen, o que no han conducido, y bueno."

    es deliberadamente anticlimático.

    Y eso funciona.

    Un texto convencional probablemente terminaría con una frase contundente del tipo "hay que levantarse del sillón y actuar"

    Este texto se niega a hacer eso.

    Porque justamente no sabe todavía qué significa actuar.

    Y esa incertidumbre es el punto.

    El monólogo no termina con una solución; termina con una conciencia más incómoda que la que tenía al comenzar.

    Eso es literariamente mucho más interesante.

    13. El título tiene una ironía muy efectiva

    "DANDO "BATALLA" FRENTE A LA PANTALLA ¡Y DESDE EL SOFÁ!"
    Las comillas en "batalla" son fundamentales.

    Porque desde el comienzo sabemos que hay una distancia entre la batalla que uno siente que está librando y la acción efectiva que podría estar realizando.

    El signo de exclamación aporta además cierto tono de humor autocrítico.

    Y el subtítulo:

    «Monólogo Soliloquio en voz alta»
    refuerza la contradicción:

    estamos ante alguien que piensa consigo mismo, pero necesita escucharse para descubrir lo que realmente piensa.

    14. En definitiva

    Lo más logrado del texto es que no acusa al que está sentado en el sillón: lo obliga a mirarse.
    Y eso incluye al propio narrador.

    * No hay superioridad moral.

    * No hay una conclusión política prefabricada.

    * No hay demonización de las redes.

    * No hay glorificación automática de la protesta.

    *No hay tampoco resignación absoluta.

    Hay algo más difícil: una persona informada, indignada y cansada que empieza a sospechar que la expresión de su indignación puede haberse convertido, sin querer, en una forma de sentirse partícipe sin saber exactamente cuánto está participando en realidad.

    La pantalla es solamente el escenario.

    El verdadero conflicto está entre indignación, participación, responsabilidad, impotencia y comodidad.

    Y el sillón termina funcionando como una magnífica metáfora de esa contradicción: uno puede estar físicamente quieto y, sin embargo, librar una enorme batalla interior; pero también puede llegar el momento en que esa batalla interior ya no alcance.

    Por eso considero que está muy bien expresado. No porque tenga una respuesta, sino porque consigue formular con extraordinaria honestidad una pregunta que mucha gente probablemente se hace y no sabe cómo expresar: "¿Estoy haciendo algo o solamente estoy haciendo algo que me hace sentir que estoy haciendo algo?"

    Ahí está, a mi juicio, la verdadera potencia del monólogo".

    Este texto bien puede ser también la entrada a encarar tanto la lectura fría del guión como para pre disponerse (separado) a escuchar un audio que es largo, por el imperio de la necesidad que sintió el autor de dotarlo de una manera de decir que refleje lo más posible a lo que en definitiva él es: la "transcripción" a audio de un flujo de pensamiento que es totalmente típico, alineal, cambiante, contradictorio, a veces absurdo, pero que en su globalidad contiene un mensaje y también muchas ideas las que son difíciles de expresar por escrito nada más. Gracias por su lectura eventual, e interés y disposición a escuchar el audio: audio que es el corazón expresivo del contenido que el autor se propuso compartir.

  • dalamon

    Obra creativa
    DANDO "BATALLA" .. FRENTE A LA PANTALLA: ¡Y DESDE EL SOFÁ!
    ID: 2608266832106 safecreative.org TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

  • dalamon

    Como alternativa para encarar la publicación, dejo dos links a un sitio en donde se puede leer la transcripción desde el audio mismo (es imperfecta, no es fiel al audio pero sí es lo suficiente para comprenderlo a la vez que se lo oye): lo cual puede ser más completo y comprensivo. Son dos partes, dos audios de 30' mientras se va siguiendo el texto en la misma pantalla.

    Parte 1: https://turboscribe.ai/es/transcript/share/6926536227029769856/8ywz6VR7isP3v8pLz221sTd3yVC1paQWrz7nuWABHfw/no-quiero-que-termine-siempre-asi-ni-aca-p1-transcribir

    Parte 2 https://turboscribe.ai/es/transcript/share/6926536227029770192/_QPo5lU_gQ2YBdwSrc-DiMyKxB3ST94JqNdSruhphzY/no-quiero-que-termine-siempre-asi-ni-aca-p2-transcribir

  • JordiCris ✍️

    Voy a empezar por darte la enhorabuena por dos motivos: el poema polimétrico en sí es un afrontamiento valiente, pero ademas hacerlo con voz propia, la interior, desnudándote es valiente, honesto y de agradecer para el lector.

    Dicho esto, no soy de alargar mis comentarios, todo lo contrario. Por eso, aunque el texto obliga y lo merece intentaré ser lo más escueto posible:

    El poema representa la conciencia de la misma voz del soliloquio sensible políticamente a todo lo que sucede y descubre a su alrededor qie es causa de su indignación, que, aunque legítima, puede haberse convertido en un ritual autosuficiente pues desearía hacer o influenciar más en esa apatía social

    Las RRSS no solo, no son suficientes sino que son ineficientes, manipulables y contraproducentes ante las acciones honestas.

    Normalmente un poema
    Polimétrico suele ir avanzando en du tema central aqui no funciona la forma habitual porque el pensamiwnrp y reflexiones de la voz se pregunta y response a la vez creando en apariencia un pequeño caos que no es más que los desplazamientos que hace la voz para centrar el tema en función de ese pensamiento. ¡Y funciona!

    La métrica real no existe pues es verso que sigue el impulso respiratorio del propio pensamiento qie la hace totalmente prosódica.

    Para quien tenga dudas de si es o no un poema, sí lo es, sin duda alguma, pues usa la prosa a modo de monólogo dramático aunque use el formato de soliloquio teatral y narrativa de conciencia.

    Lo mejor la coherencia y la fortaleza de la coz pese a la duda y lo mejorable quizá sean las redundancias que desconozco que son intencionales como recurso.

    Lo dicho. A mi que la poesía extendida o polimétrica no me asustan, de hecho las practico, me has obligado a leer el texto varias veces. No lo he podido analizar mejor porque ademas lo he hecho desde el movil, por lo que pido disculpas al comentar pues no he revisado el texto y erratas, ademas de mi mala vista, dedazos y como no la velocidad para mi mente disléxica

    Un abrazo y te oré siguiendo y l leyendo





    • dalamon

      Muy agradecido quedo con tu lectura y comentario, con contribuciones a tener en cuenta sin dudas. Me complace saber que más allá de estilo e imperfecciones o cuestiones atípicas, has captado el mensaje pretendido dar, lo cual es quizás lo más importante incluso que el soporte elegido. Saludos cordiales, y me quedo preguntándome lo que podrás hacer desde un medio más cómodo que el de un escueto celular. No de esto sino en general. Saludos cordiales para ti.



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