La mentira de los calendarios

Antonio Portillo



 

​Nos prometieron que los años embotarían el filo,

que el desgaste del cuerpo traería la tregua

y una distancia limpia para juzgar el daño.

Mentira piadosa de los almanaques.

​El tiempo no es un sabio que absuelve;

es solo un albañil ciego apilando horas,

un río turbio que arrastra ramas secas

sin enseñarte a respirar bajo el agua.

​Pasan las décadas. El miedo cambia de uniforme

y cava más hondo la misma trinchera.

Se acumulan los nombres, los tropiezos;

la piel ha crecido

alrededor de las cicatrices.

​Se envejece con el mismo grito atorado en la garganta,

con las manos cerradas sobre lo perdido,

con la barbilla en alto

y el vaso temblando entre los dedos.

​El reloj gasta los huesos, encorva la espalda,

pero deja la herida intacta, despierta.

​El albañil vuelve cada mañana

con otro ladrillo.

La pared gana altura,

la cal blanquea las grietas;

pero detrás del muro

la humedad conserva su mancha.

 

Antonio Portillo Spinola © 

  • Autor: Spinoport (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 25 de agosto de 2026 a las 04:31
  • Comentario del autor sobre el poema: Para mí, este poema nace de una certeza que los años me han ido dejando: envejecer no significa necesariamente comprender, perdonar ni encontrar la paz. El cuerpo cambia, los huesos se gastan y la espalda se inclina, pero algunos miedos y heridas permanecen despiertos, ocultos detrás de todo lo que hemos aprendido a soportar. No es un rechazo a la vejez, sino a la mentira de que el tiempo cura por sí solo. Los calendarios únicamente apilan días; somos nosotros quienes debemos mirar detrás del muro. La cal puede cubrir las grietas, pero la humedad continúa trabajando en silencio. Esa mancha representa lo que no desaparece simplemente porque hayamos aprendido a vivir con ello.
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 0


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