No sé qué habrá detrás de la muerte
cuando el último hombre cierre los ojos,
pero sé que hay cuentas que no perdona el tiempo
y nombres que terminan pesando
más que aquello que hicieron.
He visto al justo quedarse sin respuestas
y al cobarde dormir como si nada.
He visto la culpa cambiar de casa,
ponerse otra camisa,
aprender a sonreír delante de los demás.
Pero hay una ley que nadie firma
y que, sin embargo, cumple el mundo:
todo lo que hacemos
encuentra alguna vez el camino de regreso.
Por eso no me alegra tu caída.
No quiero verte de rodillas
ni escuchar que la vida te cobró lo que hiciste.
Me basta con saber
que algún día tendrás que vivir contigo.
Y ese será el castigo.
Porque puedes engañar a un pueblo,
puedes comprar silencios,
puedes llamar verdad a tu mentira
hasta que todos terminen repitiéndola,
pero no existe poder capaz de absolver
a quien se queda solo frente a sí mismo.
Quizá entonces comprendas
que el daño no desaparece
porque cambie de dueño la memoria.
Quizá entonces, cuando nadie te mire,
cuando ya no quede aplauso
ni puerta que puedas cerrar,
escuches detrás de tus propios pasos
aquello que sembraste.
Y si existe un cielo para los culpables,
si Dios permite alguna vez
que los condenados entren por sus puertas,
yo no pediré justicia.
Esperaré.
Porque el karma traerá al diablo al paraíso
para que también allí
tenga que mirarte a los ojos.
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Autor:
Diego Pantoja (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 24 de agosto de 2026 a las 13:44
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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