La próvida tierra, aguza marejada en los valles.
El turbio río, tose, cerrando sus brazos. Todas sus vertientes.
Ya sin fuentes, los mortales giran...
No hacen caso.
En su afán y delirio de construir anchas calles grises y torres.
Los hombres ¡callan! sin mirar las cicatrices.
Se sacuden; sucio seco polvo.
Con sed y escaces, sin las perdices.
La penumbra desafía, albura luz. Regalo de Dios.
Mientras, sórdido lamento se derrama, como lágrimas de un sueño, que finge deshacer todas sus culpas.
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Autor:
Sierdi (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de agosto de 2026 a las 11:11
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 31
- Usuarios favoritos de este poema: JUSTO ALDÚ, El desalmado, Antonio Pais, Lualpri, Santiago Alboherna, Tommy Duque, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Henry Alejandro Morales, Mauro Enrique Lopez Z., WandaAngel, **~EMYZAG~**, Alexandra I, Nelly Cevallos - Liora, RIVAS JOSE

Offline)
Comentarios2
Incluso ya la tierra sin el hombre sería devastada por años de años por las centrales nucleares.
Un abrazo mi amigo
Un niño, me mostró una pequeña planta, diciéndo; "es mi amiga"
Pero no habla le dije.
El me respondió; "Cuando estoy solo y triste, esta plantita me acompaña y me da esperanza.
...Y pensé; qué bonito, pensar así.
Muchas gracias por comentar.
Gracias por compartir tu profunda reflexión, siempre un placer disfrutar tu poesía.
Feliz día, Alex.
Muchas gracias amiga.
Muy feliz por su visita.
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