Se quiebra el silencio en curvas de fuego,
un trazo de sol, un viento de azur,
la danza comienza, sin pausa ni ruego,
en un torbellino de gracia y de luz.
Su cuerpo es la música que no necesita
del eco del piano ni el canto vocal,
en líneas perfectas su alma gravita,
silueta de fuego, vaivén celestial.
El verde la abraza, el rojo la enciende,
el amarillo esculpe su andar de puntillas,
y mientras el aire su vuelo suspende,
el lienzo se rinde ante sus maravillas.
No hay peso en la tierra, no existe el desvelo,
la geometría se vuelve emoción,
con brazos tendidos buscando en el cielo
la eterna cadencia de su propio son.
Bailarina (Danseuse) Sonia Delaunay (1885–1979)
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de agosto de 2026 a las 13:38
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Martha patricia B, [email protected], EmilianoDR, racsonando, JordiCris ✍️, Salvador Santoyo Sánchez, adolfo casas c, Mirta C. Sly, Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., RIVAS JOSE

Offline)
Comentarios1
Que hermoso.
Alli, en silencio sentada en el palco imaginario disfruté de su bella figura, danzando su obra con gracia y esplendor.
gracias por tan preciosa imagen!
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