Tintas azabache,
que de hollín cubris mis plumas,
sois tormento y revoltijo,
nube de humo para el alma.
Sois palabra enterrada,
convertida en piedra
de carne viva,
y se acumula en mis entrañas
como un potro en embestida.
¿Cuánto tiempo puede un volcán
tragarse el magma y el estruendo?
He de escupir vuestro veneno
y romper todas las trabas.
Matar el ruido del mundo,
y así respirar silencio.
Oír el latido profundo del espacio,
sin límite, y ser un eco que se mece
entre dos brazos...
que no existen.
No hay regazo donde asirse,
solo un trazo de memoria,
un exilio voluntario
hacia una historia inexorable.
Cruel espiral, sin escapatoria,
otra vez subí a la noria
de los cuentos imposibles
y las ansias de querer.
Volcán que ansías ser
y apagarte en otro rostro,
huyes de tu condena
buscando perlas en el polvo
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Autor:
R.Jurado (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de agosto de 2026 a las 11:19
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: racsonando, Antonio Pais, EmilianoDR, Martha patricia B, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z.

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