Gloriosa es la dicha de amar
Caprichosa la desgracia de extrañar
y cuán paradójico es el amar
Son las altas horas de la madrugada,
y el autor, decide sacar su pluma a pasear,
por la necesidad de sus palpitaciones de calmarse
por el dolor que invade su mente
¡y no, no es por desamor!
¡es por amor!
el autor ama, y es amado
pero igual sufre, cuán poético!
pero es que, aunque idílico sueñe el amar
juntos, a solas, con la amada en una cápsula del tiempo
amor, físico y psicológico sin cesar
el autor descubre que el amor no es solo fornicar
que él tiene algunas pretensiones,
y su amada, otras
y sufre, sufre, porque sus almas parecían inseparables
lo que les separa son sus propias intenciones
te amo, pero tú no me amas
le susurra el autor a su amada
buscando justificación para desemplumar la lapicera
ignorando la desdicha más grande,
la realidad propia del ser humano mismo:
el ego, el egoísmo,
el deseo de ser amado,
pero mantenerse como unidad;
amar, sin pagar el precio que tiene
responder a las necesidades del otro.
La musa conserva sus alas,
el autor quisiera aprender su vuelo;
pero hay manos que, por miedo a perder,
terminan pareciendo jaulas.
El autor tendió puentes,
la musa no cruzó el río;
ella oyó exigencias donde él pedía abrigo.
Nos amamos —se supone—,
pero no estamos dispuestos a intentarlo;
acercar nuestras pretensiones,
convertirlas en intenciones.
el amor quizá no sea suficiente
pero no podemos dejar de SER humanos
por eso lo mejor es QUERER querernos
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Autor:
Manu (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de agosto de 2026 a las 04:25
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, EmilianoDR, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Volví, compartiendo mis sentimientos del momento. El título es basado en la canción del cancerbero, solo eso, nada más.
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