Cuando la duda acribilla
y suspiro tu perdón,
cuando acechante ladrón
me seduce, tu sencilla
mirada quita la astilla
de mi alma, rebosa el don
de tu inmenso Corazón:
tu Espíritu, que semilla
pone en el pecho contrito.
¡Oh Jesús!, en este rito
puedo como hasta tocarte.
¡Tan profundo amor por mí!
Tan sólo estréchame y di
que me amas para abrazarte,
pues estás aquí, Señor.
en la mesa de tu amor.
-
Autor:
Sebafel (
Online) - Publicado: 23 de agosto de 2026 a las 01:12
- Comentario del autor sobre el poema: Ojalá sea de su agrado
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.