Aférrate a la vida,
a los sueños,
a lo imposible,
al paso del tiempo que no se detiene
y que, aun así, arrastra.
Aférrate
a la marginalidad,
al desprecio,
a la tolerancia —esa forma frágil de coexistir—.
Aférrate
a ser maltratado,
a vivir sin sueños,
a vivir sin esperanzas;
como quien aprende a respirar
dentro del vacío.
Aférrate
a la oscuridad,
a la soledad,
a ese espacio donde el pensamiento
es vigilado.
Aférrate
a que no te dejen pensar,
a la hipocresía,
a que piensen por ti,
a que decidan por ti;
como si la voluntad fuera un lujo
y no una condena.
Aférrate
a ser ignorado,
a la ingratitud;
a la negación constante
de lo que eres.
Aférrate
a que mañana no existe,
a odiar las promesas;
porque toda promesa
es una deuda que el tiempo traiciona.
Aférrate
a ti mismo,
a enloquecer,
a la verdad,
a la mentira;
a la contradicción inevitable
de existir.
Aférrate
a entender por qué las ideas,
cuando despiertan,
son silenciadas,
apagadas,
culpadas del desorden.
Porque las ideas
no son influencia:
son acción.
Son verbo encendido.
Son ruptura.
Aférrate…
a empujarme
si detengo mi paso,
si soy juzgado,
si no tengo alma noble
para enfrentar cada latigazo;
cada herida,
cada castigo,
cada intento fallido
de sobrevivir
al mal.
Lázaro Vasallo
27/04/2026
Mundo Pérdido
-
Autor:
Lazaro (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 22 de agosto de 2026 a las 13:02
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- En colecciones: Mundo Perdido.

Offline)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.