Sale el campesino cuando apenas clarea,
con el machete al cinto y el café mañanero;
la montaña lo espera, silenciosa y severa,
y él le abre un camino con su brazo de acero.
Golpea la maleza; la mañana responde,
salta el filo y la sombra se aparta del sendero;
cada tajo que da deja un surco que esconde
la promesa de un fruto bajo el sol venidero.
Cuando el sol se derrama sobre el campo ardiente,
levanta hacia los cielos su mirada cansada.
El sudor le hace espejos de sal sobre la frente
y encuentra en una nube la esperanza sembrada.
No siempre da la tierra lo que espera la mano,
ni la lluvia obedece los ruegos del labriego;
pero vuelve a la siembra, terco, humilde y humano,
porque sabe que el fruto no nace sin apego.
Tiene barro en los pies y callos en las manos,
un rancho que en la noche huele a leña encendida;
y aunque nadie pregunte por sus días tempranos,
él sabe que en sus brazos va creciendo la vida.
Y cuando cae la tarde sobre el monte callado,
guarda el viejo machete como quien guarda un sueño;
porque la tierra enseña lo que el hombre ha olvidado:
que solo da cosecha quien trabaja su empeño.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026
POEMA BUCÓLICO-COSTUMBRISTA. Ni ríma ni métrica uniforme.
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de agosto de 2026 a las 00:04
- Comentario del autor sobre el poema: A veces confundimos la apariencia con la identidad y terminamos midiendo a las personas con una cinta métrica que la vida nunca utilizó. Una mujer alta, de hombros anchos, manos fuertes o rostro severo no deja por eso de ser mujer; mucho menos convierte la orientación sexual de su compañero en una conclusión automática. Quizá diga más de quien formula ese comentario. En el campo, donde el sol no pregunta por estereotipos y el machete no distingue delicadezas de fortalezas, la mujer ha tenido que ser muchas veces tan recia como la tierra que trabaja. Me resulta curioso que, en ocasiones, quienes nunca han vivido una determinada realidad se sientan con autoridad para explicar cómo deben ser quienes sí la viven. Es como describir el peso de una cosecha sin haber cargado jamás un saco. Este poema habla precisamente de eso: de la vida campesina, donde el cuerpo se adapta al trabajo y donde la fortaleza no tiene sexo ni orientación. El hombro ancho puede ser simplemente el hombro de una mujer que ha cargado hijos, leña, agua y años; no una señal secreta sobre su marido. Quizá antes de buscar explicaciones ocultas en la anatomía de los demás convendría recordar una antigua lección del campo: la tierra no se juzga por su apariencia, sino por lo que es capaz de sostener y dar. Hace muchos años conocí a una mujer que criticaba a todas las parejas. Le dije: mejor cásate para que tengas en que entretente y dejes de hablar paja. Eso es lo que te falta, un marido. Soné un poco grosero, pero fue la realidad.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 58
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Offline)
Comentarios13
Justo...
Un abrazo y gracias siempre por tus letras.
Gracias Luis. Un abrazo hasta Argentina.
Al cinto o en la mano el brazo de acero del campesino taja con dignidad, oficio y perseverancia la tierra esperando que esta valore su esfuerzo y le devuelva el fruto. Bucólico poema donde el paisaje campesino termina convirtiéndose en una filosofía de vida. Hermoso
Cierto bucólico, se me escapó esa palabra y la pondré de inmediato. Muchas gracias por tu lectura y comentario Jordi.
Siempre encantado de leerte e interactuar contigo leyéndote y hablándote a través de la escritura. Un abrazo
Son las cuatro de la mañana aquí y ya me levanté a la rutina. Leer con una buena taza de café es lo primero. Buenos días
Cuando te lo comenté eran aquí más o menos y yo estaba siguiendo el juego de mis SF 49ers. ;D En los tiempos muertos iba ojeando.
Gracias por tan acertadas palabras: las del poema y las del comentario.
Quienes no saben de campo y labranza piensan que la leche ya viene rallada y el repollo nace en film ( aqui alguien criada en ciudad, que la vida le enseño el ritual del campo( mea culpa🤣
ahora la vida se ve distinta, hay más amor y mas tranquilidad.
nuevamente ¡GRACIAS!
Conmigo fue parecido. Me crié mitad en ciudad y mitad en el campo donde actualmente tengo una pequeña casa, por eso busco tranquilidad allí.
Gracias por leer y comentar.
Saludos
Preciosas estrofas has escrito hoy estimado compañero y amigo Panameño Justo Aldú
Saludos y abrazos de Críspulo
El Hombre de la Rosa
Saludos a ti también Críspulo.
Gracias por el comentario.
Justo, amigo, hermano
Aquí la figura del campesino se vuelve símbolo de la perseverancia esencial: ese acto silencioso de sostener el mundo con las manos, aun cuando la tierra no promete nada. El poema recuerda que la verdadera nobleza está en seguir, no por recompensa, sino por fidelidad a la vida misma.
Tu escrito es un puente.
Gracias Justo,
Desde mi isla, un abrazo fraterno, porque:
POETAS SOMOS…
Muchas gracias hermanita por tu atento comentario.
Que tengas un buen día.
JUSTO
POETAS SOMOS
POETAS SOMOS...
Justo querido, muy bueno y ese callarle la boca a quien critica y habla demás porque vida propia pareciera que no tiene es lo que más me guardo de tu comentario.
Conozco ese tipo de ave de rapiña y sé del daño que hacen.
Abrazo, querido hermano.
😁😁Gracias Patricia por tu comentario. Es tal como dices. A esta altura de la vida ya uno ha vivido lo que otros ni siquiera han comenzado, mal pueden opinar.
-Abrazo para tí también.
Muack ❤️😘👄
el trabajo es honra y esfuerzo¡
Sin duda alguna.
Bello poema inspirado en los trabajadores del campo, campesinos que cada día entregan sus enfuerzos y hacen producir la tierra, con esmero, con pasión, hombres y mujeres recios, fuertes, porque solo los verdaderamente fuertes hacen producir los campos, gracias por estos versos tan merecidos, siempre un placer leerle.
Feliz día, Alex.
Placer para mi que te pases por mis letras y comentes Alex.
Saludos
Sí, la vida del campo es dura, para quién la trabaja con las manos.
Un placer leerle estimado poeta.
Saludos de aprecio para usted 🌹🙋♀️🙏
Muchas gracias Consuelo por tu amable visita y comentario.
Saludos
Saludos estimado poeta 🙏🙋♀️
Mi hermano Justo Aldú, el mundo del campo es lo contrario, solo que muchos no lo saben, es la vida verdadera, aprendí la gran diferencia de ciudad a la vida del campo, en el campo se trabaja para vivir, en la ciudad se vive para trabajar, en el campo se vive de forma real, sin internet, sin vanas entretensiones, en la ciudad se vive ahogado en los quehaceres, en la rutina, pero no se vive como en el campo, no hay pláticas, todos con el celular, todos el que dicen y en el que dirán. La única realidad del campo y de la ciudad. Que el que se esfuerza avanza y el que no le hecha la culpa a su entorno.
Tantos años fui a trabajar al campo en, cosechando durazno, manzana, avena, frijol y maiz.
Por eso se lo que escribo.
Saludos y un fuerte abrazo.
P.D. no es reclamo es solo mi experiencia viviendo años en el campo
LEÍSTE BIEN ESTOS VERSOS FINALES????
porque la tierra enseña lo que el hombre ha olvidado:
que solo da cosecha quien trabaja su empeño.
Gracias por compartir tu experiencia. No encuentro contradicción entre lo que dicen mis versos y lo que comentas. Quizá lo que te haya llevado a pensar eso sea el comentario de autor, y lo entiendo, porque yo he vivido las dos vidas por igual.
Actualmente tengo una de mis casas en el campo, aunque reconozco que el campo de hoy ya no es el de antes; todo se ha modernizado, al punto de que hasta drones se utilizan para fumigar. hay internet y casi todos tienen su celular. Curioso, algunos no tienen luz, pero tienen celular y lo cargan con energía ue producen paneles solares. Pero eso no cambia la esencia de esa vida..Muchos no han vivido eso y llegan a la ciudad comentando cosas que no son.
Así que no veo un reclamo ni una corrección a lo que dices; simplemente es tu experiencia, pero no creas ser el único eh.
Saludos y un fuerte abrazo.
Ya somos 2, de esa vida bella del campo y más cuando va uno de la ciudad, que limpio el aire, solo lo que hace sombra es la delincuencia la gente que pelea por las plazas y tiñe el campo de rojo. Saludos mi hermano
Tu peoma rinde y extiende un emotivo homenaje a la figura del campesino y su incansable labor en la montaña. A través de versos que describen la jornada diaria, resaltas el sacrificio físico y la resiliencia espiritual de quien trabaja la tierra con un machete. La obra subraya que, a pesar de las inclemencias climáticas y la dureza del entorno, el agricultor mantiene una conexión profunda con la naturaleza y la esperanza. Se enfatiza que la cosecha no es solo un producto del suelo, sino el resultado directo del empeño y la perseverancia humana. Finalmente, el texto celebra la dignidad de una vida sencilla dedicada a sembrar vida en medio del silencio del monte.
¡Hermoso tributo a estos paisanos sembradores y cosechadores de nuestra historia latinoamericana!
Inmenso abrazo estimado Aldú.
Abrazo igual para ti, gracias por comentari
Saludos
¡Wow! Justo… 💙
Hay mucha vida en estos versos: tierra, sudor, cansancio y esperanza. 🌿
Es way cómo el machete va dejando de ser una herramienta para convertirse en símbolo de esfuerzo y perseverancia.
Y ese final… una verdad sencilla que se queda: la cosecha siempre pide trabajo.
Un abrazo, poeta. 💙
Muchas gracias,
Saludos
Muy bello y reflexivo poema, gracias por compartirlo.
Gracias Luis.
Saludos.
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