JUSTO ALDÚ

A GOLPE DE MACHETE Y VERSOS

 

Sale el campesino cuando apenas clarea,
con el machete al cinto y el café mañanero;
la montaña lo espera, silenciosa y severa,
y él le abre un camino con su brazo de acero.
 

Golpea la maleza; la mañana responde,
salta el filo y la sombra se aparta del sendero;
cada tajo que da deja un surco que esconde
la promesa de un fruto bajo el sol venidero.


Cuando el sol se derrama sobre el campo ardiente,
levanta hacia los cielos su mirada cansada.
El sudor le hace espejos de sal sobre la frente
y encuentra en una nube la esperanza sembrada.

 
No siempre da la tierra lo que espera la mano,
ni la lluvia obedece los ruegos del labriego;
pero vuelve a la siembra, terco, humilde y humano,
porque sabe que el fruto no nace sin apego.

 
Tiene barro en los pies y callos en las manos,
un rancho que en la noche huele a leña encendida;
y aunque nadie pregunte por sus días tempranos,
él sabe que en sus brazos va creciendo la vida.


Y cuando cae la tarde sobre el monte callado,
guarda el viejo machete como quien guarda un sueño;
porque la tierra enseña lo que el hombre ha olvidado:
que solo da cosecha quien trabaja su empeño.

 

JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026

 

POEMA BUCÓLICO-COSTUMBRISTA. Ni ríma ni métrica uniforme.