Exhausto de acercarme a mi destino
mi ronca voz ya es sólo cruel gruñido
mi cuerpo yace triste y desteñido
tenue reflejo, lánguido y cetrino.
Temer al impostor que fue tu trazo
craso enemigo de tu eternidad
¡Lucero infame! falto de bondad
mi sombra vuela rauda hacia el ocaso.
Escucha padre bueno y da permiso
a este ruego en mi ciega oscuridad:
disuelve ya tu velo, ¡ten piedad!
y déjame asomarme al paraíso.
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Autor:
Juan Antonio Quiroga (
Online) - Publicado: 20 de agosto de 2026 a las 22:07
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
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