Devoramos el sol en una sola mordida,
ebrios de mercurio y relámpagos carmesíes,
mientras tus dedos echaban raíces en mi pecho
y tus ojos desordenaban la geometría del universo.
Éramos dos meteoros incendiando el vacío,
una selva de carne, vértigo y residuo,
donde tus susurros erupcionaban como volcanes
y el tiempo se derretía, ciego, bajo nuestras bocas.
Hoy la noche navega sobre venas de cuarzo
y el cauce de la sangre late en tu vientre subterráneo;
no nos importa que el río devore sus propias orillas
si tú y yo flotamos en la misma ola de fuego.
Dejar que el tiempo pase es morir de a poco:
nosotros bebemos la lava furiosa del instante,
fundidos en un eclipse que jamás pide perdón,
atrapados en el filo de nuestra propia llama .
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Autor:
Leoness (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de agosto de 2026 a las 11:58
- Categoría: Amor
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Antonio Pais, Alexandra I, Daniel Omar Cignacco, Avictr, Mirta C. Sly, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios2
Cálido, apasionado, hermoso, placer de lectura, gracias por compartir.
Feliz dia, Alex.
¡Amé este poema!
No está intentando ser sutil. Está construyendo una pasión cósmica, carnal y volcánica.
No flores.
No eres mi cielo.
No mi dulce princesa.
así, intenso.
Bravo👏👏👏👏
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