LA ROCA INERTE

mauro marte

 

Sin bioquímicas que alteren el paisaje,

somos una roca de neutrones en el hielo;

nada la mueve, nada altera su viaje,

mientras orbita en su propio desconsuelo.

 

Al final del balance, en la cifra remota,

se apaga el ruido de la vieja porfía:

no queda espacio para la derrota,

no hay triunfo, ni pena, ni alegría.

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Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    no hay triunfo, ni pena, ni alegría.
    hay poesía



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