Sin bioquímicas que alteren el paisaje,
somos una roca de neutrones en el hielo;
nada la mueve, nada altera su viaje,
mientras orbita en su propio desconsuelo.
Al final del balance, en la cifra remota,
se apaga el ruido de la vieja porfía:
no queda espacio para la derrota,
no hay triunfo, ni pena, ni alegría.
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Autor:
mauro marte (
Online) - Publicado: 20 de agosto de 2026 a las 09:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Salvador Santoyo Sánchez

Online)
Comentarios1
no hay triunfo, ni pena, ni alegría.
hay poesía
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