mauro marte

LA ROCA INERTE

 

Sin bioquímicas que alteren el paisaje,

somos una roca de neutrones en el hielo;

nada la mueve, nada altera su viaje,

mientras orbita en su propio desconsuelo.

 

Al final del balance, en la cifra remota,

se apaga el ruido de la vieja porfía:

no queda espacio para la derrota,

no hay triunfo, ni pena, ni alegría.