Una fría noche de diciembre
grité tu nombre,
y el caos respondió a mi llamada
entre un tumultuoso frenesí
de olvidos y omisiones.
Mi voz resonó en el silencio,
y tú, sordo a mi llamada
naufragaste entre la indiferencia
y la desidia.
No habrá llantos ni reproches,
tú seguirás tus pasos
por la senda de tu verdad.
Y el grito de mi llamada
se perderá entre tu olvido
y el musgo de la fría piedra
que me habita.
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Autor:
Rosario Bersabé (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 20 de agosto de 2026 a las 05:40
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1
- En colecciones: Quimeras.

Online)
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