Gabriel Hernán Albornoz

El carpintero

 

El carpintero

El carpintero con sus manos
le daba forma a la madera,
la madera mansa se rendía a su oficio
pues sabía que de ser árbol a ser forma
sería solo a su magistral y santa manera.


La madera era su vida y su sacrificio,
era su pan de cada día 
y el alma que revelaba por fuera.


El carpintero latía vida y obra junto a su sabia,
y ella, sabia de su verdad, 
de su descendencia perfecta,
sabía cuanta ternura en sus manos ponía.
Mas sabía que con dolor 
un día sería su sentencia.


La madera y el carpintero 
serían solo uno, algún día.
Aquel día próximo 
en que la arrastraría hacia su ascendencia
con sangre en sus hombros
 y en la sien, corona de espinas.


Los clavos atravesarían 
sus buenas manos ante el asombro
de cruel paradoja de un mundo con injusticia.
El carpintero, derramó 
todo su cáliz sobre la madera
y con ella construyó tantas cosas en la vida,
pero nunca una cruz que nadie llevar pudiera.


Y aquella cruz donde el carpintero se moría
volvió una vez más a él, 
porque siempre fue su madera.
Era su madera, sobre la cual entregaba su vida. 

 

AUTOR: ELHEN AMORADO