No hay que olvidar
las cosas elementales:
sus sonidos,
sus colores profundos.
Por ejemplo,
la hamaca escampándose en la sombra,
o la grada que guarda
los pasos de mi madre.
El vestido de niña
que usaba los domingos.
Los adoquines de la casa
que atesoran
las huellas
de mi padre.
L.G.
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Autor:
Lucía Gómez (
Offline) - Publicado: 19 de agosto de 2026 a las 09:03
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: JuanDumBaS

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