Rse

Margarita García Alonso

Para caer en el abismo sin pie

más que quitar la isla, la idea

más subversiva y peligrosa de mi vida

fue abandonar el cuerpo

y correr un sábado de marcha

sobre el laberinto de basura,

del barrio de Malasaña.

 

El eco ensordecía las barras,

la luna triste bajo el efluvio de hierbas

deformaba cabezas risueñas

en la plaza Dos de Mayo.

 

Una promesa de agua en el grafito,

que rozaba la sombra, el detalle a recordar

si sobrevivía a esa noche de tormenta.

 

Recuerdo que babeaba bajo el olor

a jabón amarillo colado con la grasa de res

con el hedor de la pintura fresca

donde derrumban muros

sin posibilidad de cimentar la casa.

 

Casa que se iba a bolina

cuerpo que fustigaba arpegios

borbotones de sangre retenida

bajo el mantel plástico,

la inútil cama del deseo

-descosido, de un aletear raro-

de un corcoveo parecido al estertor del soldado

vencido de muerte en el crepúsculo.

 

Entonces, apretujaba el puntillo de todo

lo que iría matando,

el hilo enredado en mis ovarios resecos

_el puntillo, al derecho al revés

abrigaba el desespero-

Me sobraban puntos, se escapaban otros

y yo maldiciendo

hasta caer en árbol.

del Cuaderno de la Herborista, 2011

 

  • Autor: Margarita García Alonso (Offline Offline)
  • Publicado: 19 de agosto de 2026 a las 08:20
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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