Lamentableme me reubico de un lugar a otro y no está a mi alcance contestar sus comentarios,debido a la falta de internet, en cuanto tenga oportunidad lo haré desde luego
A la Musa, Idealizada
Alza, oh Musa, tu luz de eterno fulgor,
desde el monte sagrado donde moras pura;
despierta en mi pecho la antigua dulzura,
y presta a mi canto tu inmenso valor.
No eres de este mundo, ni sabes de olvido:
tu frente de nácar, tu voz de cristal,
bajo tu mirada lo oscuro es vencido,
y el verso se eleva, inmortal y sin mal.
Bendita hermosura que el tiempo no aja,
pureza sin mancha, gracia sin igual;
tu sola presencia la mente despierta,
y guía mi pluma por sendas de luz real.
Por ti lo que es simple cobra nobleza,
lo breve se alarga, lo humilde se exalta;
no busco otra gloria, ni busco otra riqueza,
que el don de tu inspiración sagrada y alta.
Si tú me acompañas, la rima florece,
el verso obedece, el alma se alza;
si te apartas, todo se vuelve silencio…
¡Oh Musa inmortal, quédate en mi casa!
Que al fin, cuando el tiempo me lleve lejos,
y ya no me encuentren los siglos que vendrán…
queden mis versos, nacidos de tu aliento…
y tu luz eterna… en ellos… brillará.
NOAH SUBIN
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Autor:
NOAH (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de agosto de 2026 a las 00:09
- Comentario del autor sobre el poema: He utilizado un lenguaje clásico, solemne y armonioso, con rima consonante y un tono elevado, tal como se hacía en la poesía de grandes maestros. La Musa aparece aquí como algo sublime, perfecto, inmaculado y eterno: no es una persona común, sino una presencia sagrada que inspira, guía y eleva el espíritu, y cuya belleza y pureza nada puede manchar ni el tiempo borrar.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin
- En colecciones: Mios.

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