Por la calle va pasando lentamente,
lleva un silencio triste en su camino
y detrás de ella, pálido el destino,
camina el tiempo, grave y penitente.
No solo lleva a un ser ausente,
lleva los sueños que quedaron lejos,
las palabras que fueron ya reflejos,
y un nombre que se apaga lentamente.
Ayer tenía manos que abrazaban,
una voz, una esperanza y un camino,
hoy solo queda un último destino,
y aquellos que en silencio lo lloraban.
¡Qué breve es eta vida que adoramos!
Hoy somos juventud, mañana historia,
hoy perseguimos fama, amor y gloria,
y al final, solamente nos marchamos.
Por eso, caminante, mientras puedas,
abraza a quien te quiere y está contigo,
perdona al que una vez fue enemigo,
y no dejes el amor para otras ruedas.
Estudia, sueña, lucha por tus sueños,
haz del bien, una luz en tu sendero,
porque el tiempo no vuelve, compañero,
y nadie es propietario de sus dueños.
Cuando la carrosa cruce tu mirada,
no pienses solo en quien se ha ido,
pregúntate ¿Qué harás con lo vivido?
antes de terminar tu larga jornada.
No esperes que la muerte, en su partida,
te enseñe cuánto vale un buen abrazo,
ni que el último reloj marque el fracaso,
de haber dejado a medias nuestra vida.
Vive mientras el alba esté encendida,
ama mientras haya un corazón cercano,
deja bondad sembrada por tu mano,
y convierte en esperanza cada vida.
Y cuando llegue el día inevitable,
cuando la carrosa emprenda su camino,
que no encuentre un corazón arrepentido,
sino una vida digna y memorable.
Que al marcharte no pregunte el mundo,
que riqueza llevaste en tu equipaje,
que recuerden tu amor, tu gran mensaje,
y el bien que hiciste mientras estuviste en este mundo.
Autor: Ángel R. Anaya Puerta
El Ángel de la poesía
Código de registro: 0014130
Todos los derechos reservados a su autor....
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Autor:
El Ángel de los sueños (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 17 de agosto de 2026 a las 18:23
- Categoría: Triste
- Lecturas: 15
- Usuarios favoritos de este poema: Mirta C. Sly, Aqua Marina, Gabriel Hernán Albornoz, Antonio Pais, Maby De los Peña, Lualpri

Offline)
Comentarios2
Hermosa Reflexión amigo Angel!
Que tu poema sirva de doctrina para orientar nuestros días.
Así sea.
Saludos desde San Francisco, Argentina.
Gabriel.
Muchas gracias Amigo Gabriel, bendiciones para su vida y familia.
Creo, digo que solo lo creo, casi lo intuyo, que en un futuro no tan lejano el Hombre no esperará a la muerte sino que al revés: irá a su encuentro. Quiero decir: Dada las circunstancias que se están dejando ver (ya dentro de una Tercera Guerra Mundial, y no soy pesimista!!), la sociedad aspirará a no querer vivir tanto, en este sentido habría que darle la vuelta al sentido de su poema. Veremos.
Su intuición me parece inquietante, pero también profundamente sugerente. Quizá ahí esté precisamente una de las posibles lecturas de Carrosa fúnebre: no solo la muerte que viene por nosotros, sino el ser humano que, cansado de la violencia, el miedo y la incertidumbre, termina caminando voluntariamente hacia ella.
Sin embargo, yo introduciría una diferencia: una cosa es desear la muerte y otra muy distinta es dejar de encontrar razones para vivir. Si llegáramos a ese punto como sociedad, la verdadera tragedia no estaría en la carrosa, sino en haber perdido el sentido del camino antes de llegar a ella.
Tal vez el poema pueda darse la vuelta, como usted propone: que un día no sea la muerte quien espere al hombre, sino que el hombre, desencantado, vaya a buscarla. Pero entonces Carrosa fúnebre dejaría de ser solamente un poema sobre la muerte y se convertiría en una advertencia sobre una humanidad que, paradójicamente, podría morir primero por dentro antes de morir por fuera.
Ojalá el futuro demuestre que ambos nos equivocamos: usted en su intuición y yo en mis temores. Porque mientras exista una razón para vivir, todavía. habrá alguien capaz de detener la carrosa. Muchas gracias por su visita y comentario mi amigo Almanorri
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