Romance a la ambición

Freddy Kalvo

Hoy les traigo un nuevo cuento.

(Aunque nuevo no es del todo).

 

Es de un ser insatisfecho

que quería más tesoros

renegando siempre a diario

inconforme con sus logros.

 

Cierto día en la mañana

a la orilla de un gran fiordo

anhelaba la opulencia

y pensaba: —¡Cuándo y cómo,

tendré todo aquí en mis manos

sin tener mayores costos!

 

La ansiedad lo carcomía

como lo hace cualquier lobo

que va en busca de su presa

con sus dientes más filosos.

 

Mientras tanto iba aquel tiempo

avanzando como arroyo

que transcurre indetenible

con su canto en el entorno

como presagiando ese algo

que se esconde más de fondo.

 

Fue aumentando su riqueza

y también su patrimonio;

fue también acumulando,

más temores, más agobios,

pues quien tiene en abundancia

temeroso está al despojo.

 

¿Y si todo es mal habido?

¡Eso raya con el colmo!

 

Así pasa en esta vida

cuando el bolso está muy roto:

se va echando y no se llena,

la ambición es como el bromo

que intoxica lentamente

y al final… ¡Hay un velorio!,

si después de tanta angustia

y después de tener todo,

la visita de la parca

va a causarle un triste asombro

si esta llega sin aviso

y lo lleva justo al pozo…

Ver métrica de este poema


Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.