Somos las vidas que no hemos vivido,
los caminos que quedaron sin andar,
los abrazos que se quedaron en el aire,
y aquellas palabras
que nunca se atrevieron a llegar.
Somos también los sueños suspendidos,
las puertas que elegimos no abrir,
los trenes que vimos partir de lejos
mientras el corazón
nos pedía subir.
Tal vez en algún rincón del universo
exista otra versión de nosotros,
viviendo aquello que dejamos pendiente,
amando sin miedo,
volando sin detenerse.
Pero aquí estamos,
con esta vida entre las manos,
aprendiendo que no todo lo perdido
era nuestro destino,
y que aún quedan caminos
por descubrir.
Porque quizá la vida
no sea solamente lo que vivimos,
sino también aquello que soñamos,
lo que dejamos atrás
y lo que todavía
podemos llegar a ser.
Somos las vidas que no hemos vivido…
pero también somos
todas las que aún
nos esperan.

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