Así, titulaba el poema…
Aquella inspiración prodigiosa,
que unió el agua y el aceite.
En el inoportuno momento.
En el lugar menos adecuado.
Aquel poema, que liberó mi mente;
Para enamorar paseando...
Y me hizo esclavo del amor; casando.
En la noche, de repente...
me susurra en la mente.
Con frases y campiñas…
De resistirme; ¡no puedo!
Solo me entrego en sus brazos blancos.
Y cambio el aceite por la tinta.
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Autor:
Sierdi (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 16 de agosto de 2026 a las 21:19
- Categoría: Fantástico
- Lecturas: 1

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