Sierdi

Y ES POESÍA

 

Así, titulaba el poema…

Aquella inspiración prodigiosa,

que unió el agua y el aceite.

 

En el inoportuno momento.

En el lugar menos adecuado.

Aquel poema, que liberó mi mente;

Para enamorar paseando...

Y me hizo esclavo del amor;

Casando.

 

Y en la noche, de repente...

me susurra en la mente.

Con frases y campiñas…

 

De resistirme; ¡no puedo!

Solo me entrego en sus brazos blancos.

Y cambio el aceite por la tinta.