Sentada sobre las rocas, contemplas el inmenso mar,
con el viento entre tus rizos y el sol sobre tu piel;
parece que hasta las olas te quisieran abrazar,
mientras el cielo se viste de un azul suave y fiel.
Tu sonrisa tiene el brillo de una mañana de verano,
y en tus ojos se refleja la inmensidad del mar;
la brisa acaricia tu rostro con su roce soberano,
y la naturaleza entera te va invitando a soñar.
Hay instantes que se quedan para siempre en la memoria,
como este hermoso paisaje que el tiempo no borrará;
una mujer, mar y cielo compartiendo la misma historia,
y una imagen que, al mirarla, el corazón recordará.
Entre espuma, sol y rocas se dibuja tu figura,
como un verso que la vida quiso escribir junto al mar;
hay belleza en tu presencia, natural y siempre pura,
y una paz en tu mirada que invita a contemplar.
Que las olas te susurren sus canciones de esperanza,
que la brisa te acompañe con su dulce caminar;
que jamás pierdas la dicha, la ilusión y la confianza,
ni esa hermosa primavera que llevas en tu mirar.
Y si algún día esta imagen vuelve a cruzar mi pensamiento,
recordaré aquel instante que te vi frente al azul del mar;
porque existen bellos momentos que no se los lleva el viento,
y este quedará en el recuerdo, cuando al mar vine a contemplar.
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Autor:
Federico Mendo Sánchez (
Online) - Publicado: 16 de agosto de 2026 a las 12:55
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

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