El final que todo lo devora

Enmascaradodelapoesia

El perfume de la muerte sonríe a mi vida,

y su aliento es veneno que me va consumiendo;

se posa en mi boca, me quema los labios,

y me arrastra despacio… sin que pueda oponerme.

 

La noche difunta canta con voz de sepulcro,

y la cruz sagrada, lejos, no me ampara ni escucha;

su canto es lamento, es lamento y es juicio,

que anuncia la hora en que todo se derrumba.

 

Caminos perdidos entre rosas de sangre,

cada flor brotó roja, brotó de mis heridas;

pisan mis pasos pétalos húmedos y tibios,

y el suelo que piso… se alimenta de vida.

 

Trompetas sonarán… graves, lúgubres, lentas,

pidiendo al olvido que borre hasta mi nombre;

que no quede rastro, ni polvo, ni sombra,

ni nadie que sepa que yo fui algún día hombre.

 

Lápida sin palabras, sin nombre, sin fecha,

fría como el hielo, muda y vacía;

no dará vida… ni llanto… ni consuelo,

solo silencio eterno… que todo lo enfría.

 

Y en estos últimos segundos… el mundo se desploma,

se quiebra el cielo, se apaga la luz entera;

caen lágrimas oscuras… negras como la muerte,

y me trago la sombra… y ya no existo… y ya no era.

  • Autor: Enmascaradodelapoesia (Seudónimo) (Online Online)
  • Publicado: 16 de agosto de 2026 a las 11:26
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 1


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