Vuelve la luz, y las sombras se retiran,
como si el miedo olvidara sus propias reglas;
regresa intacto aquello que perdimos
cuando la duda, como un gesto torpe,
cerró de golpe lo que estaba abriéndose.
Primero silencio,
después dos saludos cruzaban la distancia
y al caer la noche,
una duda persistía en la idea
de la posibilidad de una puerta abierta.
Parecían palabras inocentes,
apenas el saludo y la costumbre,
pero debajo ardía lo que el pavor
juzgaba demasiado, o imposible.
Fuimos guardando el deseo en lo pequeño,
en una pausa, un signo, una demora,
en el instante en que el dedo, ya en el aire,
decide no escribir lo que otros callan,
en todo lo que nunca pronunciamos
y, sin decirlo, ambos comprendíamos.
Quizá las sombras solo fueron eso:
el temor anticipándose al deseo,
la inseguridad poniendo nombres
—"prudencia", "realidad"—
a aquello que temíamos perder,
como quien mira el mar desde la orilla
y calcula la fuerza de las olas
sin atreverse a mojarse los tobillos.
Pero ninguna noche es para siempre.
Hay luces que conocen el regreso
y encuentran, bajo el polvo de los días,
lo que permaneció esperando intacto,
como un imán que no ha perdido el norte
aunque pase años sin tocar el hierro.
Ahora vuelve una luz tenue;
no exige nada,
no pregunta por qué tardamos tanto,
no reclama los meses de silencio
ni los buenos días que fueron eco.
Simplemente ilumina aquel camino
que nunca, en realidad, abandonamos,
ese trayecto breve donde caben
dos tazas, una mesa, un corazón
que baila en la pantalla de un teléfono
sin pedir permiso para ser feliz.
Tal vez amar consista algunas veces
en esperar que el miedo se retire,
y descubrir, cuando regresa la luz,
que aquello que callamos sigue vivo,
y que el amor, a veces, es un baile
que empieza con dos puntos y un paréntesis
y termina, si hay suerte, en un latido.
José Antonio Artés Sánchez
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Autor:
José Antonio Artés (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de agosto de 2026 a las 14:33
- Categoría: Amor
- Lecturas: 18
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, ElidethAbreu, Mª Pilar Luna Calvo, Tommy Duque, Antonio Pais, Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR

Offline)
Comentarios2
Precioso
Gracias por tu comentario: Saludos José Antonio
Querido José Antonio, este poema avanza sobre una tensión muy delicada: aquello que estuvo a punto de abrirse, se cerró por miedo, pero no llegó a desaparecer. Me parece muy bien sostenida esa idea de algo que permanece intacto bajo el silencio, esperando otra oportunidad.
La parte en que el deseo se guarda en una pausa, un signo, una demora, me parece especialmente lograda porque ahí el poema se vuelve muy cercano y muy actual: no necesita grandes gestos para mostrar lo que está ocurriendo entre dos personas.
También funciona muy bien la imagen del mar y la orilla, porque convierte la duda en algo visible: medir el riesgo sin atreverse todavía a entrar.
Y el regreso de la luz tiene algo sereno. No vuelve para ajustar cuentas, sino para revelar que ese camino seguía ahí. El cierre con los dos puntos y el paréntesis le da al poema una ternura muy contemporánea y deja la emoción en un lugar sencillo, sin forzarla.
Disfruté mucho la lectura. Tiene una sensibilidad contenida y una manera muy limpia de hablar de lo que se calla, pero permanece.
Un abrazo grande.
— LIORA
Querida Liora:
Muchas gracias por una lectura tan atenta y generosa. Me alegra especialmente que hayas percibido esa tensión entre lo que estuvo a punto de suceder y aquello que, pese al miedo y al silencio, nunca llegó a desaparecer del todo.
Has señalado precisamente algunos de los lugares del poema que más me importaban: los pequeños gestos, las pausas, lo que no se dice y, sin embargo, puede ser comprendido por dos personas. A veces es ahí, en lo aparentemente insignificante, donde se guarda lo esencial.
Me ha gustado mucho tu interpretación del regreso de la luz: no como un ajuste de cuentas con las sombras, sino como la revelación de que el camino seguía ahí. Quizá esa sea, en el fondo, la esperanza del poema.
Gracias de corazón por detenerte en él con tanta sensibilidad.
Un abrazo grande,
José Antonio
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