Desarmar la luz,
convertirla en un trasto viejo
que debamos aventar,
mancar su corrida,
¿para qué tanta velocidad?
Que sea una luz comunitaria
donde quepamos todos.
No importa raza o modelo,
de la calle da igual
¿de qué sirve tanto apuro?
donde vamos a parar.
Venga usted señor ciruja,
¡siéntese!
al lado del concejal,
señora de traje coqueto,
no se maquille
aquí la moda es empujar.
Quiten todas las señales,
ya paren de asfaltar,
no hay brújula tan precisa,
siempre se llega al final.
Por ahí nos detenemos,
tal vez en algún taller,
que un mecánico disponga,
cuántos son los tanques
que alcanzan al paraíso.
El chofer saldrá en sorteo,
excepto el 84,
al guarda ya lo tenemos,
San Ángel, pura redundancia.
Al fin tendremos transporte,
libre de todo aumento,
sin TACC ni gluten.
Será un desconcierto,
cuando al fin lleguemos.
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Autor:
Espantapájaros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 15 de agosto de 2026 a las 08:28
- Comentario del autor sobre el poema: El poema juega con la metáfora del transporte urbano para cuestionar la prisa moderna y la lógica del progreso. La “línea 84” se convierte en un vehículo comunitario, donde conviven cirujas y concejales, mecánicos y pasajeros, en un viaje sin brújula ni señales. Con tono irónico y social, desmonta la velocidad y el consumo, proponiendo un trayecto absurdo pero liberador: un transporte sin aumentos, sin gluten, hacia un destino incierto que revela la fragilidad de nuestras certezas.
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 1
- En colecciones: Protesta y social.

Offline)
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