Dame sombra, vasta nube,
o atraviesa mi pensar,
si al final nadie es testigo
de mi triste y vacío caminar.
Rostro pálido, deja de reflejarte;
estás en el espejo sin mi autoridad.
Si supieras que el vidrio solo polariza
mi alma vacía y mi tranquilidad.
¿Sabes?
Cuando alguna vez me sentí vivo,
no era yo,
pero recuerdo cómo fue.
Un gusto recién horneado,
asfalto con sensación de mar,
y la corriente entretenida con mi pelo:
detalles que no volverán,
a pesar de mi gran anhelo.
Hoy solo sé que es de noche cuando abro las cortinas.
La luz ha decidido contenerse;
no quiere saber de mí.
Ahora debo asimilarlo
y seguirla hasta el lago carmesí.
Separa tus dedos;
quiero unirme contigo.
Abre el lecho de tu voz
y presta entre tus ojos un abrigo.
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Autor:
sebaschu (
Online) - Publicado: 15 de agosto de 2026 a las 01:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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