Cada domingo, para mí, es un domingo diferente
y yo lo vivo alimentando mentiras en mi mente.
El dulce recuerdo de tu cuerpo a mi lado
me hace saber que aún no te he olvidado.
Y al llegar el lunes con su eterna sonrisa
despierto sintiendo en mi rostro el calor de tu brisa.
Y me pregunto entonces si al tú despertarte
me sientes cercano o me pones aparte.
Cada domingo, por ti, me inunda la melancolía
por escuchar de tu boca tu risa y tu alegría.
Y al lunes le pido me conecte contigo,
llorando, como llora de hambre un mendigo.
Solo me resta, este domingo, abrazarme a tu ausencia,
como se abraza un sueño que no tiene esencia.
Y el lunes como siempre esperarte dulcemente
para que alumbres con tu luz, la oscuridad de mi mente.
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Autor:
Asel (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 14 de agosto de 2026 a las 17:11
- Categoría: Amor
- Lecturas: 1

Online)
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