Asel

Poema de un lunes para olvidar un domingo

Cada domingo, para mí, es un domingo diferente

y yo lo vivo alimentando mentiras en mi mente.

El dulce recuerdo de tu cuerpo a mi lado

me hace saber que aún no te he olvidado.

 

Y al llegar el lunes con su eterna sonrisa

despierto sintiendo en mi rostro el calor de tu brisa.

Y me pregunto entonces si al tú despertarte

me sientes cercano o me pones aparte.

 

Cada domingo, por ti, me inunda la melancolía

por escuchar de tu boca tu risa y tu alegría.

Y al lunes le pido me conecte contigo,

llorando, como llora de hambre un mendigo.

 

Solo me resta, este domingo, abrazarme a tu ausencia,

como se abraza un sueño que no tiene esencia.

Y el lunes como siempre esperarte dulcemente

para que alumbres con tu luz, la oscuridad de mi mente.