Antigua Ecuación!
Antes que el tiempo pronunciara
su primera palabra,
cuando la noche no tenía estrellas
ni el espacio conocía sus distancias,
alguien trazó sobre la nada
una ecuación de luz.
No hubo martillo,
ni arcilla,
ni manos visibles:
solo un pensamiento infinito
ordenando el silencio
con números que aún no sabemos leer.
Puso en la curva de los astros
la exactitud de un secreto,
en el giro de los planetas
la música de una proporción,
y en la diminuta semilla
que rompe la tierra
la misma ley que sostiene
la arquitectura del cielo.
Quizás El no escribe con tinta:
escribe con órbitas,
con mareas,
con galaxias encendidas,
con el temblor de una partícula
que nadie puede mirar
sin alterar su destino.
Y nosotros,
pequeños aprendices de la eternidad,
vamos detrás de sus huellas,
sumando estrellas,
dividiendo distancias,
buscando entre infinitos
la cifra que explique el misterio.
Pero cuanto más sabemos,
más profundo parece el abismo.
Porque cada respuesta
abre otra puerta,
cada número descubre otro número,
cada ley revela
una ley todavía más alta.
Tal vez el universo
no sea otra cosa
que una inmensa página
escrita por una inteligencia
que convirtió las matemáticas
en materia,
el pensamiento en tiempo,
y el silencio en luz.
Y acaso por eso,
cuando el humano contempla las estrellas
y siente que el infinito
lo mira desde lejos,
no está viendo solamente el cielo:
está leyendo,
con sus ojos de polvo,
la más antigua ecuación
del misterio.
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Autor:
Ellie (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 14 de agosto de 2026 a las 14:18
- Comentario del autor sobre el poema: Ha pasado otro Eclipse. No lo pude ver, no lo necesitaba; y en ese tiempo buscaba esta reflexión del 2024. La inmensidad del Universo que es un mundo por descubrir en la poesía. Contemplamos su grandeza y agradecemos al creador de tal maravilla.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1
- En colecciones: Espirituales.

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