De tu fuente bebí, madre,
y en tu vientre nadé.
Viví en ti, suave y tierna caricia.
Hoy busco tu imagen protectora,
y tu frente con un aura de jazmines,
diadema de aroma y luz que guía mi camino.
Campanas de cristal tocan a gloria,
mi llanto se rebela al saberte
grabada en mármol desolado.
Quiero besar la piedra con tu nombre,
caminar por el Valle en tu regazo,
atravesar los Montes de la niebla.
Ascender a la encina milenaria
y con el corazón hecho jirones
regresar a ti, madre,
a tu matriz, y al polvo de la tierra.
Me hundo en el vacío que dejaste,
madre,
quiero besar la piedra con tu nombre
y regresar a ti.
Madre, madre.
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Autor:
Rosario Bersabé (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 14 de agosto de 2026 a las 05:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 55
- Usuarios favoritos de este poema: noasubin, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, Lualpri, Antonio Pais, JUSTO ALDÚ, El desalmado, Francisco Javier G. Aguado 😉, Daniel Omar Cignacco, Antonio_cuello, Nelly Cevallos - Liora, Nhylath, JordiCris ✍️, racsonando
- En colecciones: Cerca del corazón.

Offline)
Comentarios6
Hermoso homenaje a ese ser tan querido. Saludos Charo
Muchísimas gracias, Classman, por tu visita y comentario.
Saludos.
Este poema habla del amor más grande, es precioso, un saludo.
Te agradezco tu visita y comentario, Mª Pilar.
😔🙏🏻
Gracias por venir, Lualpri.
A ti por compartir tus letras.
Buen finde.
Bello poema, lleno de añoranzas hacia tu madre.
Cordiales saludos.
Muchas gracias, Francisco.
Saludos cordiales.
Muy bonito, Rosario... se derrama la ternura en esos versos dedicados a tu madre
Gracias por compartir tan bello poema
Saludos
Antonio, muchas gracias por tu visita y comentario.
Saludos.
Rosario, este poema me llegó por la manera en que el duelo busca volver al origen. No solo extrañas a la madre: quieres regresar a ella, a su vientre, a su regazo, a esa primera sensación de protección.
La piedra con su nombre, los montes, la encina y ese corazón hecho jirones van construyendo un camino de regreso imposible y, precisamente por eso, muy doloroso.
El final deja una sensación honda: ante una ausencia tan grande, el deseo no es avanzar, sino volver al lugar donde todo comenzó.
Un abrazo, Rosario.
— LIORA
Muchas gracias, Nelly, por tu bello comentario. Siempre consigues emocionarme.
Por si choca Valle y Montes, en mayúsculas, he de decirte que es el nombre de mi madre. Valle Montes.
Abrazos, querida y admirada poeta.
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