De tu fuente bebí, madre,
y en tu vientre nadé.
Viví en ti, suave y tierna caricia.
Hoy busco tu imagen protectora,
y tu frente con un aura de jazmines,
diadema de aroma y luz que guía mi camino.
Campanas de cristal tocan a gloria,
mi llanto se rebela al saberte
grabada en mármol desolado.
Quiero besar la piedra con tu nombre,
caminar por el Valle en tu regazo,
atravesar los Montes de la niebla.
Ascender a la encina milenaria
y con el corazón hecho jirones
regresar a ti, madre,
a tu matriz, y al polvo de la tierra.
Me hundo en el vacío que dejaste,
madre,
quiero besar la piedra con tu nombre
y regresar a ti.
Madre, madre.