El final es lo que ambiciono,
tu amor es melancolía,
la copa rota de la que bebo,
la última línea anaranjada del
atardecer;
tu amor me tiene respirando
bajo tierra,
Comiendo de otra mesa,
envenenando todo lo que
podría llegar a ser.
Corta los hilos y date cuenta
que no hay manera de ser los de antes,
que no hay vuelta atrás,
El duelo será peor que extrañarte;
el que extraña, espera;
el que sufre, avanza.
¿Y yo?, yo veo cada noche
como se hunden las luces
en la eterna penumbra,
y una comezón me invade desde adentro;
unas manos, unas uñas,
una ausencia.
Avanzo, en efecto, como hacia
una desolada isla,
Con el sol en la espalda, y la mirada en la
sombra.
Sufro de mi pobre entendimiento,
y de la tristeza que me embarga y me reduce
a un pobre niño.
Aún mi comprensión obtusa me alcanza,
para darme cuenta que no hay otro modo,
que no es la vida, ni la incerteza,
¡Es el corazón!
El corazón es el que duele,
El corazón es el que hay que arrancarse.
Amor, amor como te sufro, como me dueles,
como el orgullo se me desmorona
de no poder hacer más,
Te sufro, te enfrento, te destilo,
te ofrezco las oblaciones,
las noches, el lienzo y la tinta,
Amor, mio, que alto es el precio de
haberte vivido.
ahora me toca someterme a este
perpetuo adiós.
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Autor:
Luis Revo (
Online) - Publicado: 13 de agosto de 2026 a las 20:55
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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