Luis Revo

Liebesleid

 

El final es lo que ambiciono, 

tu amor es melancolía, 

la copa rota de la que bebo, 

la última línea anaranjada del 

atardecer;

tu amor me tiene respirando 

bajo tierra, 

Comiendo de otra mesa, 

envenenando todo lo que 

podría llegar a ser. 

 

Corta los hilos y date cuenta 

que no hay manera de ser los de antes, 

que no hay vuelta atrás, 

El duelo será peor que extrañarte;

el que extraña, espera;

el que sufre, avanza. 

¿Y yo?, yo veo cada noche

como se hunden las luces

en la eterna penumbra, 

y una comezón me invade desde adentro;

unas manos, unas uñas, 

una ausencia.

 

Avanzo, en efecto, como hacia 

una desolada isla, 

Con el sol en la espalda, y la mirada en la

sombra.

Sufro de mi pobre entendimiento, 

y de la tristeza que me embarga y me reduce

a un pobre niño.

 

Aún mi comprensión obtusa me alcanza, 

para darme cuenta que no hay otro modo,

que no es la vida, ni la incerteza, 

¡Es el corazón!

El corazón es el que duele, 

El corazón es el que hay que arrancarse. 

 

Amor, amor como te sufro, como me dueles,

como el orgullo se me desmorona

de no poder hacer más,

Te sufro, te enfrento, te destilo, 

te ofrezco las oblaciones, 

las noches, el lienzo y la tinta, 

Amor, mio, que alto es el precio de 

haberte vivido. 

ahora me toca someterme a este 

perpetuo adiós.