El amor recomienza cuando la soledad termina,
atrás de los finales amanece la luna de tu cara,
y mi mano coloniza el borde de tu espalda ,
allí mis dedos ofrecen hogar a la caricia.
En ese instante la muerte no asoma a la cornisa,
y tu boca hace una vida contra vida y renace,
entonces un latido incorregible me habita y me hospeda,
aquí tu ya lo sabes se avergüenzan los cuerpos,
y cantan las palabras y amordazan suspiros,
y tus manos se crispan en mi cuerpo sediento,
como palomas que despiden lentamente el ocaso,
y yo espero el encuentro redentor y fecundo,
que me hace vencer sobre todas las dudas,
allí tus piernas me reciben en un nuevo nacimiento,
en el éxodo final que acuna mi simiente.
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Autor:
Carlos Gómez (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 13 de agosto de 2026 a las 15:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 43
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., Mª Pilar Luna Calvo, Antonio Pais, Mari Carmen Olmos Martínez, El desalmado, Jaime Correa, Llaneza, LuJITar, Tomi R, Maby De los Peña, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Carlos, tu poema lleva el amor hacia un lugar de renacimiento, como si el encuentro con el otro pudiera devolverle pulso a todo lo que venía apagándose.
Me gustó esa forma de unir cuerpo y esperanza: la caricia como hogar, el latido que vuelve a habitar y ese encuentro final entendido casi como una nueva llegada a la vida. Hay sensualidad, pero también una idea muy clara de reparación y de comienzo.
Un abrazo, Carlos.
— LIORA
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