El amor recomienza cuando la soledad termina,
atrás de los finales amanece la luna de tu cara,
y mi mano coloniza el borde de tu espalda ,
allí mis dedos ofrecen hogar a la caricia.
En ese instante la muerte no asoma a la cornisa,
y tu boca hace una vida contra vida y renace,
entonces un latido incorregible me habita y me hospeda,
aquí tu ya lo sabes se avergüenzan los cuerpos,
y cantan las palabras y amordazan suspiros,
y tus manos se crispan en mi cuerpo sediento,
como palomas que despiden lentamente el ocaso,
y yo espero el encuentro redentor y fecundo,
que me hace vencer sobre todas las dudas,
allí tus piernas me reciben en un nuevo nacimiento,
en el éxodo final que acuna mi simiente.