Han invitado a Jesús
a una fiesta de esponsales.
Va con María, su madre,
y los amigos cabales.
Comentan sobre los trajes
cuando su madre se entera
de que el vino se termina.
Cuenta a Jesús el problema:
se les ha acabado el vino.
Y a nosotros qué, mujer,
ni a ti ni a mí nos incumbe.
Ella dice firme: haced
lo que el os diga, y Jesús
manda llenar las tinajas
con agua limpia del pozo.
Su oración vuelve las aguas
en un vino de excelencia.
Los invitados se extrañan
de que el buen vino se beba
cuando la fiesta se acaba.
No saben que para el Señor,
todos los tiempos son buenos.
Al comenzar, siempre anima,
y al acabar da el criterio
para repasar la vida
y la esencia de los hechos,
los errores cometidos
y la importancia del tiempo
que se ha ganado o perdido
en las acciones y eventos.
María, por amor de su Hijo,
de Dios su conocimiento
y la oración permanente,
puede cambiar los deseos
y corregir el camino
del Santo que rige el Reino.
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Autor:
Juan Iscar (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 12 de agosto de 2026 a las 17:57
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 1
- En colecciones: Atardecer.

Online)
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