Juan Iscar

Boda de Canaán

Han invitado a Jesús

a una fiesta de esponsales.

Va con María, su madre,

y los amigos cabales.

 

Comentan sobre los trajes

cuando su madre se entera

de que el vino se termina.

Cuenta a Jesús el problema:

 

se les ha acabado el vino.

Y a nosotros qué, mujer,

ni a ti ni a mí nos incumbe.

Ella dice firme: haced

 

lo que el os diga, y Jesús

manda llenar las tinajas

con agua limpia del pozo.

Su oración vuelve las aguas

 

en un vino de excelencia.

Los invitados se extrañan

de que el buen vino se beba

cuando la fiesta se acaba.

 

No saben que para el Señor,

todos los tiempos son buenos.

Al comenzar, siempre anima,

y al acabar da el criterio

 

para repasar la vida

y la esencia de los hechos,

los errores cometidos

y la importancia del tiempo

 

que se ha ganado o perdido

en las acciones y eventos.

María, por amor de su Hijo,

de Dios su conocimiento

 

y la oración permanente,

puede cambiar los deseos

y corregir el camino

del Santo que rige el Reino.